Con casi 10 minutos de retraso dentro del Salón Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara dio inicio, pasadas las 20:00 horas, la presentación de la obra literaria más reciente del escritor estadounidense Jonathan Franzen. Frente a un auditorio lleno se encontraban dos escritores: el autor en cuestión y el mexicano Jorge Volpi.

Como parte de una extensa tradición en la que los usos y costumbres de la presentación de una nueva obra literaria están sumamente definidos, el primero en tomar la palabra fue Volpi, quien por más de 20 minutos, no dejó el micrófono, haciendo una exhaustiva y minuciosa descripción de la trama de Pureza.

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El título en inglés es Purity, que es además el irónico nombre de la protagonista principal de la novela. Esta chica, estudiante universitaria del estado de California, entra en conflicto cuando por una parte necesita dinero para continuar sus estudios, y por otro entra en una especie de viaje de autodescubrimiento, de sus orígenes y su historia personal.

Hasta ahí pasa por una novelera sentimental para jóvenes lectores, hasta que descubrimos aún gracias a la extensa reseña de Jorge que hay escenarios tan dispares como el pueblo Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, y personajes tan extraños como Andreas Wolf, un alemán que al parecer es un ex agente de la Stasi.

¿Y que tuvo que decir Franzen de todo esto? Realmente no mucho. Lo primero fue agradecerle a su interlocutor (?) por la presentación, haciendo un ácido comentario sobre buscarlo en un futuro cuando necesite quien escriba el resumen de contraportada de algún libro. Hasta ese momento se escucharon las primeras risas del auditorio.

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Después, Franzen dedico unos pocos minutos a corregir todo lo que Volpi había leído o entendido mal de su novela. Y ya por último dedicó el resto de la sesión a contestar las preguntas del público. No fue hasta entonces que todo se volvió mágico. La ironía y franqueza excesiva con la que se expresa el escritos hace tambalear las ínfulas de intelectuales barrocos de muchos asistentes. Rescato algunas de las frases que me hicieron reír durante la presentación, obviamente con una traducción libre:

Yo veo mi trabajo como un servicio a la comunidad. Si puedo hacer reír a la audiencia, entonces he logrado el éxito en mi cometido .

A través de mi trabajo voy construyendo una estructura para esconder lo terrorífica que puede ser una historia simple . (En este caso particular se refería a la historia de un matrimonio).

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No uso a mis amigos en mi trabajo de ficción. Primero porque no los quiero perder, ni explotar. Y segundo, porque la mayoría son escritores y son igual de aburridos que yo .

***Una nota para los que no lo vieron ayer en Twitter. De entre las genialidades que sí salieron de la boca de Franzen, en un momento confesó que todos los días lee religiosamente la sección de negocios del New York Times. Esto, dice el escritor, lo hace sentir como un estadounidense normal, casi común y corriente.

@maria_calavera