En homenaje a aquel feo segmento en los noticieros de TV Azteca que empezaba con la voz de Enrique Garay o algún otro gritón de la televisora diciendo Estamos hartos de... , venga esta lista, personal, sin recurrir al facilón plural para aludir que hablo por todos los mexicanos. Que cada quién se sume al punto que le guste.

Estoy harto del franelero que cobra por cuidar nuestro vehículo, de calles mal trazadas, con baches e inundadas, del vecino que deja que su perro se dé gusto en la banqueta.

Estoy harto de los torneos cortos de futbol y sus desabridas liguillas con estadios medio vacíos, de los directivos del América que no saben ganar o conjurar ganadores, de la violencia en la cancha y el arbitraje que se considera europeo cuando lo tolera. De la huelga en la NFL a ver quien corta la rebanada más grande de pastel.

Estoy harto de la guerra entre compañías telefónicas, de los gritos de injusticia del hombre más rico del mundo porque no lo dejan cobrar lo que quiere a las otras compañías y sus usuarios. Del mal servicio de internet de Prodigy, y peor de todos los demás: a años luz de las velocidades disponibles en cualquier Starbucks de Kuala Lumpur.

Estoy harto de los amparos con que los empresarios se defienden para no cumplir la ley, y no porque no deban ampararse, sino porque por lo menos se les debería obligar a cumplirla mientras el amparo sigue su largo y tortuoso rumbo hasta que la Suprema Corte de Justicia empata la votación o se toma otros seis meses.

Estoy harto de las rencillas en el Congreso. De los partidos que privilegian el propio interés y beneficio. De leyes impulsadas al vapor de último minuto, con toda la intención de esperanzar sin ánimo de aprobarlas, porque (ups) se terminó el periodo de sesiones. Sorry Mario the princess is in another country (en español y para los que no son Otaku: lástima Margarito).

Estoy harto de medios de comunicación sin análisis, equilibrio o algún atisbo de objetividad . De primeras planas que buscan provocación y escándalo antes que orientar al lector, de acuerdos de cobertura que no se piensan cumplir, de cada imagen violenta colándose a la pantalla para amargar la noche a los espectadores que buscan estar informados.

Estoy harto de una clase política y mediática que piensa primero con sus intereses, segundo con sus prejuicios y tercero con las vísceras.

Estoy harto de que se culpe al presidente de todo lo malo que pasa en el país, como si el titular del ejecutivo fuera el diablito de Derbez apretando el botón rojo para provocar balaceras y abuelitas muertas en las calles de Nuevo León.

Estoy harto de los gobernadores del PRI (y PRD) que se lavan las manos de cuidar sus Estados, lloran al papá gobierno federal que mande el ejército y haga su trabajo, para después levantar el dedo y culpar al presidente por la guerra.

Estoy harto de los analistas de sillón que apuntan todo lo que está mal en el país, montados en egos inflados para conjurar altura moral y predicar desde el deber ser que sólo existe en su opinión.

Estoy harto de los que dicen que está mal la estrategia cuando es evidente que:

(1) No hay estrategia

(2) Si la hay no la entiende nadie

(3) Sus sugerencias de estrategia son un recetario de lugares comunes fáciles como:

(a) legalicen las drogas

(b) pacten con el narco

(c) antes de acudir a una balacera, analicen si pertenece a la banda que conviene atacar para disminuir la violencia

(d) saquen al ejército de las calles

(e) mátenlos a todos

(f) es culpa de los gringos que ellos lo arreglen

(g) antes de acudir a una balacera, analicen si el delito conviene perseguirlo para disminuir la violencia

(h) paren la guerra

(i) que renuncien todos

(j) al diablo con las instituciones

(k) que cambien a todos los funcionarios corruptos por funcionarios responsables

(l) que cambien a todos los policías incapaces por capaces

(m) que ya paren la impunidad.

Estoy harto de marchas por la paz que convocan a derrumbar las frágiles instituciones democráticas que tanto sufrimiento costaron, que apuntan al gobierno y no a los criminales, que creen que la paz es desahogarse y hacer pliegos petitorios llenos de generalidades que sólo suenan bien gritadas con rabia en un mitin.

Estoy harto de slogans de no más violencia seguidos de insultos y mueras.

Estoy harto de los que rechazan al crimen organizado pero compran piratería, usan drogas o dan mordida.

Estoy harto de que gritemos que estamos hartos y hasta la madre, como si nuestra frustración colectiva o individual sirviera de algo más que terapia grupal o… desahogarnos.

Bien (respiro hondo)...ahora a seguir viviendo.

twitter @rgarciamainou