Gran consternación provocó el trágico deceso de la cantante Jenni Rivera (nombre artístico de Jenny Dolores Rivera Saavedra, nacida el 2 de julio de 1969 en Long Beach, California, Estados Unidos) el pasado 9 de diciembre al desplomarse la avioneta que la trasladaría a Toluca, luego de un relevante concierto en Nuevo León, donde fue reconocida con varios premios de la industria musical. A la también llamada Diva de la Banda la acompañaban varios de sus colaboradores quienes perecieron junto con quienes capitaneaban la aeronave.

Jenni Rivera levantó su propia leyenda y como estrella en el firmamento de la música popular, grupera, de banda o similares, buscó posicionarse de la música vernácula mexicana lanzándose a su rescate con mariachi de por medio y el enojo de las industrias que la patrocinaban. Polémica, producto vivo de la farándula que vende al artista como un objeto de consumo, no obstante Jenni Rivera logró tener la admiración de multitudes en muy buena lid. No era difícil que ello ocurriera.

A partir de su propia historia, y de provenir de familia de artistas (es hermana de Lupillo Rivera, otro cantor de la gesta grupera), Jenni Rivera perfiló muy bien su personalidad de mujer autoreivindicada, luchona –para decirlo en buen mexicano-, lo cual en su contexto es lo mismo que decir que fue combativa, hasta el grado de ser un personaje importante para muchas mujeres de diversas condiciones y estratos sociales que veían en ella un ejemplo a seguir.

Pero amén de esto, la cantante poseía una forma de interpretar muy suya y nada despreciable (y lo mismo aplica para su estilo de belleza que a muchos enloquecía, lo cierto es que Jenni Rivera tenía lo suyo de bonita y de cachonda). Y asimismo había vendido millones y millones de discos y era ícono y emblema viviente para sus seguidores, para su público, sus innumerables fans.

No fue el manejo mediático el que la encumbró; fue ella misma, dotada de autenticidad y talento, la que llegó a la cúspide del estrellato, siendo una grande en lo suyo, como demostró al ser coach del popular serial La voz México, a cuya transmisión del domingo 9 no alcanzó a llegar.

Reconocida internacionalmente, mérito loable de Jenni Rivera fue el rescate y puesta al día de la música vernácula y, para muestra, dos sobrecogedores botones que entonó con mariachi y sentimiento ranchero y que se pueden ver en youtube: Por un amor y Cucurrucucú paloma . Irónicamente, la letra de Por un amor , parece –visto a la distancia- profetizar el trágico destino de la Diva de la Banda: Esta vida mejor que se acabe, no es para mí, pobre de mí....

Jenni Rivera, tenía talento; poseía un gran carisma. Fue congruente consigo misma. Era encantadora en el escenario y poseía un estilo muy propio. Difundió por sus ovarios -habría exclamado ella, utilizando el título de uno de sus más grandes éxitos- la canción popular mexicana e incluso puso su granito de arena para su difusión a nivel mundial. Su muerte fue atroz, en la cúspide de su carrera, joven aún, llena de vida, de pasión por su arte.

Descanse en paz Jenni Rivera: buena mujer, buena artista.