Una de las series más interesantes que Netflix ofrece en su catálogo es la española El ministerio del tiempo, un programa que cuenta con tres temporadas y que a lo largo de casi tres años ha conseguido convertirse en serie de culto, ya que de ella se han desprendido apps, podcasts, webisodes, discusiones en redes sociales y foros, y hasta juegos de mesa en España.

Pero no sólo eso, sus tramas históricas consiguieron acercar a miles de españoles a la historia de su país: Cada semana, después de un episodio, las búsquedas en Google sobre algún personaje histórico que aparecía en la serie se disparaban. Y es que muchos querían corroborar lo que ahí se decía o estudiar más a fondo a personajes como Torquemada, Lope de Vega, El Cid Campeador o incluso figuras macabras como una asesina serial conocida como La Vampira del Raval.

¿Pero de qué trata la historia? Resulta que en España existe un Ministerio del Tiempo que depende del gobierno español pero que es mantenido en secreto. Este ministerio tiene el monopolio del viaje en el tiempo (sólo se puede viajar al pasado) y protege que nadie ni nada ande por ahí viajando por el tiempo y pretenda cambiar la historia de España.

¿Cómo comenzó todo? Fue en la época de los reyes católicos cuando el imperio español adquirió la posibilidad de viajar en el tiempo, y todo gracias a un judío llamado Abraham Levi, quien tenía el conocimiento sobre la existencia de puertas del tiempo.

Poco antes de que los reyes católicos subieran al poder en el siglo XV, los judíos, cristianos y árabes vivían en el territorio español; a la llegada de los monarcas comenzó una expulsión en masa de no cristianos y una serie de persecuciones inquisitoriales a los herejes. Levi, ante el eminente peligro, decidió acercarse a la reina y darle su conocimiento a cambio de que ella lo protegiera en contra de la persecución. Desde esas épocas, el ministerio cuida que nadie ande cruzando las puertas y desestabilice la historia.

La trama presenta a cinco personajes clave: Salvador (Jaime Blanch), el jefe del ministerio, Ernesto (Juan Gea), uno de los mejores agentes del ministerio junto con Irene (Cayetana Guillén Cuervo), a quien habrá que agregar que además de guapa, posee una ardiente pasión por las mujeres hermosas; Amelia (Aura Garrido), una chica del siglo XIX, aventajada a su época tanto en cultura como en intelecto; Alonso (Nacho Fresnada), un soldado del siglo XVI con un alto grado del honor y la lealtad, y Julián (Rodolfo Sancho), un enfermero del 2015 quien carga en sus hombros el fantasma de su novia fallecida.

Todos estos personajes serán los encargados de proteger la historia de España a través de diversas misiones. Los protagonistas no sólo deberán luchar contra factores externos al ministerio, también tendrán desacuerdos entre sus pares y librarán batallas internas.

El resultado de lo anterior es una serie divertida que engancha e invita al acercamiento histórico y a ciertas reflexiones que, si bien son propias de la madre patria, nos resultan cercanas puesto que, a lo largo de los años, la situación parece no cambiar en temas como los poderosos y su relación con el pueblo, el bienestar de la nación por sobre los intereses del individuo, la moral en contraposición a la libertad, entre otros temas.

Los personajes pertenecen a España y trabajan para ella, pero todos son de épocas distintas, con ideas sobre la vida y la moral diametralmente opuestas… algunos vienen de épocas donde había un rey y la democracia era inexistente o donde las mujeres debían hacer todo lo que un hombre decía.

¿Por qué trabajar para un país que históricamente no ha visto por su pueblo ya en una monarquía, una dictadura o una democracia? ¿Qué une a estos sujetos? ¿Será el idioma? ¿Su idiosincrasia? Y quizá la respuesta más certera en este crisol de culturas es: la historia compartida, para bien o para mal; ésa que el ministerio no les permite cambiar, ésa con la que tienen que vivir, desde el catolicismo de Fernando e Isabel, desde el franquismo y la invasión francesa hasta el heroico legado de El Cid o la fabulosa herencia de Cervantes, Lope de Vega, Picasso o Diego de Velázquez.

La serie posee una buena factura, gracias a la cual, nos creemos que los protagonistas están en diversas épocas. Los guiones son divertidos y consiguen engancharnos históricamente como también con los conflictos de los personajes, aunque de pronto falla en su verosimilitud al romper sus propias reglas sobre los viajes en el tiempo y los supuestos teóricos que esto conlleva, y otros errores que de coherencia. Sin embargo, el tono de comedia de la serie hace que en la mayoría de los casos obviemos estas pifias.

El último capítulo de la serie se transmitió el 1 de noviembre del 2017 en España, y gracias a Netflix, la serie está disponible a todo el mundo. Desgraciadamente la audiencia bajó de manera considerable en la tercera temporada de tal forma que todo parece indicar que no habrá una cuarta temporada.

El ministerio del tiempo es una buena opción de entretenimiento, y el hecho de que todo gire en torno a la historia de España no hará que nos sintamos alejados de los hechos: la serie nos impregnará de su espíritu aventurero para viajar a través de sus puertas del tiempo.

@fasutoponce