La experiencia del regalo perfecto aún parece una incógnita, incluso para la ciencia; sin embargo, en estas fechas decembrinas es importante acercarnos lo más posible a lo que provocará un momento grato en nuestros seres queridos.

Diferentes estudios presentados en la Convención Anual de la Sociedad de Personalidad y Psicología Social nos muestran una guía práctica para acercarnos al cometido de dar el mejor regalo .

Para empezar, el intercambiar obsequios revela lo que una persona puede pensar de la otra, lo que es importante para el otro, lo que más goza y, por supuesto, éste puede ser un punto clave para construir, mantener o destruir relaciones; de ahí la importancia de que los investigadores exploren esta área.

Una experiencia es mejor que un objeto

Una de las investigaciones que más llamó la atención fue la de Cassie Mogilner y Cindy Chan, ésta última explica que para que un amigo, cónyuge o miembro de la familia se sienta más cerca de uno, es preferible dar una experiencia .

Las investigaciones sobre psicología indican que las experiencias nos hacen más felices que las posesiones, pues los objetos a la larga terminan por ser elementos cotidianos y se desvanece la euforia; en cambio, las experiencias siguen dándonos placer cuando las recordamos aún después de mucho tiempo.

Las experiencias producen mejoras en la relación, ya que también hablan de conocer bien a la otra persona, así, el pensar en un viaje en globo o una cena en un lugar especial podría ser más favorable que muchos objetos.

No al regalo personalizado

Muchas veces quienes dan regalos eligen artículos personalizados (como plumas, llaveros, playeras), pero resulta que esto no siempre es buena idea; según el estudio realizado por Mary Steffel, Elanor Williams y Robyn LeBoeuf, los objetos personalizados pierden versatilidad.

Son regalos estándar , que muchas veces el receptor no utilizará, explicaron los investigadores.

Para dar un regalo que es más probable que coincida con las preferencias de los beneficiarios los investigadores recomiendan que los donantes se centren más en lo que el receptor desea, en lugar de centrarse en un objeto establecido y personalizado.

Para los exigentes

Gracias a la encuesta realizada por Andong Cheng, Meg Meloy y Evan Polman, sabemos que las personas son cada vez más selectivas en cuanto a los artículos que desean.

A través de 7,466 compradores del Black Friday en el 2013, se detectó que 39% de los artículos comprados por los encuestados eran para personas que consideraban delicadas .

Esto no es alentador, pues Cheng y sus colegas confirmaron que por su parte a los compradores no les gusta esforzarse y están menos motivados cuando eligen un obsequio para un destinatario exigente, así las personas son más propensas a dar tarjetas de regalo o renunciar a un regalo para un destinatario exigente .

Pero hay un lado positivo de ser exigente, pues los compradores son más propensos a comprar un artículo que el destinatario quiere específicamente. Los receptores caprichosos más a menudo consiguen lo que quieren , concluyeron.

Las tarjetas de regalo

Por su parte, Chelsea Helion y Thomas Gilovich están estudiando cómo los individuos perciben y gastan las tarjetas de regalo, ya que éstas tienen la flexibilidad de dinero en efectivo, pero se dan como regalos.

La gente considera el uso de las tarjetas de regalo como malo , pues se utilizan para cosas innecesarias y con menos culpa , explicó Chelsea Helion

Cuando las personas reciben una tarjeta de regalo, son más propensas a comprar artículos de lujo, contrario al uso de tarjetas de crédito o dinero en efectivo para las compras. Cuando a los individuos se les da una tarjeta de regalo en lugar de dinero en efectivo, sienten una justificación para comprar algo fuera de lo común , dijo Helión. (Con información de EurekAlert!)

nelly.toche@eleconomista.mx