El pintor mexicano Francisco Toledo (1940) se convirtió en el artista favorito de los compradores de arte al vender 28 de las 34 obras que presentó en la Casa de Subastas Louis C. Morton.

En el acto celebrado en un restaurante de la zona de Polanco, el creador, considerado como el artista vivo más importante de México, sedujo a coleccionistas, galeristas, críticos de arte y empresarios con su pintura, litografía, grabado y escultura en bronce.

Hasta un millón 300 mil pesos fueron pagados por algunas de sus piezas. Tal fue el caso de las obras tituladas 'Mani Mani', pintura creada en 1967; y 'Los tres cochinitos', cuadro que alcanzó el millón de pesos.

El oaxaqueño encantó a los compradores, pues cada una las piezas que fueron subastadas se cotizaron por arriba de los 100 mil pesos.

Por otra parte, sorprendidos dejó a los presentes la obra del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005), quien con un acrílico sobre madera y metal titulado 'Sienne et ocre inferieur', llegó a la cifra de un millón 950 mil pesos, a pesar de que sólo se subastaron cuatro de sus obras.

'Tes y azul', otro acrílico de madera sobre metal de 1989, de casi un metro de altura y cuyo precio de salida fue de 460 mil, alcanzó el millón 100 pesos.

En la puja fueron incluidas piezas únicas que datan de los años 70, 80, 90 y más recientes, todas ellas enmarcadas en el quehacer artístico representativo de autores como Diego Rivera, Mathias Goeritz, Leonora Carrington, Manuel Alvarez Bravo, David Alfaro Siqueiros, Juan Soriano, Rufino Tamayo y Gabriel Orozco, entre otros.

Las 181 obras que se subastaron y de las cuales se vendieron un total de 136, tuvieron precios de salida que oscilaron entre los 10 mil y los 700 mil pesos. Al transcurrir la noche, las piezas alcanzaron casi los dos millones de pesos.

Otros de los artistas que tuvieron buena acogida, fue Mathias Goeritz, considerado como el impulsor de la arquitectura emocional y uno de los protagonistas de la modernización plástica mexicana, cuyas obras alcanzaron un precio de hasta 300 mil pesos.

Fue el caso de la pieza titulada 'Oro', una hoja de oro sobre bastidor de 53 centímetros de ancho por 54 de largo, y con procedencia de la Galería Enrique Guerrero.

Por su parte, el destacado muralista mexicano Diego Rivera se cotizó en 960 mil pesos, con una pieza de más de un metro de altura y que lleva por título 'Retrato de Roberto López', de 1947.