“Debemos estar preparados para al menos otros 18 o 24 meses de actividad significativa de Covid-19, con momentos cumbre manifestándose de manera periódica en distintas regiones geográficas. Mientras la pandemia mengua, es probable que el SARS-CoV-2 continuará circulando entre la población y se va a sincronizar con el cambio estacional con una disminución en su severidad al cabo del tiempo, como lo han hecho otros coronavirus menos contagiosos, tales como los betacoronavirus OC43 y HKU1 (ambos asociados con el resfriado común) y virus de influenza pandémica anteriores”.

El texto anterior es parte de las conclusiones de la primera parte de las serie de estudios “El futuro de la pandemia de Covid-19: lecciones de la pandemia de influenza”, publicada por un grupo de expertos en salud pública del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas (CIDRAP, por su sigla en inglés), de la Universidad de Minnesota, y de la Escuela de Salud Pública TH Chan, en la Universidad de Harvard, entre ellos, el epidemiólogo y microbiólogo Marc Lipsitch, director del Centro de Dinámica de Enfermedades Transmisibles, en esta última universidad.

Como el nombre de esta primera entrega lo anticipa, los médicos justifican que si bien la propagación del SARS-CoV-2 “tomó a la comunidad médica internacional desprevenida y su curso a futuro sigue siendo altamente impredecible”, han basado sus propuestas en el comportamiento de pandemias de influenza documentadas a lo largo de la historia (1900, 1918, 1957, 1968 y 2009), puesto que, explican, los patrones de epidemias por SARS y MERS-CoV, han sido sustancialmente distintas a lo que se observa con la de Covid-19.

El objetivo, identificar similitudes y diferencias entre las pandemias por influenza y de Covid-19, para, así, proponer un modelo de propagación y sus posibles rebrotes. Aunque remarcan la diferencia en incubación entre los virus de influenza, de entre uno y cuatro días, y los de Covid-19, de dos a 14 días, sostienen que el virus SARS-CoV-2 y los virus de influenza significaron patógenos nuevos para los cuales la población global tenía inmunidad mínima o no existente. Por si fuera poco, consideran la gravedad de que, de acuerdo con reportes de las autoridades sanitarias, cerca del 25% de la población infectada con Covid-19 tiende a ser asintomática. Todo ello ha contribuido a su rápida y silenciosa propagación global.

A partir de este detalle, explicado en este reporte de manera tangencial y a grandísimos rasgos, el equipo ha planteado tres escenarios posibles de cara a los próximos meses.

Escenario 1: La primera ola de Covid-19 que ahora comienza a estabilizarse o descender en gran parte del mundo será sucedida por una serie de pequeñas y reiteradas olas a lo largo del verano y de manera consistente entre el primero y segundo año, con una disminución gradual en algún punto del 2021. La frecuencia de estos repuntes puede variar de acuerdo con la región y las medidas de mitigación aplicadas en cada país. Esto obligará a reforzar y relajar las políticas de resguardo, distanciamiento y reintegración, según los contagios.

Escenario 2: A esta primera ola de contagios por Covid-19 le seguirá una aún más grande en el otoño o invierno de 2020, seguida de una o varias más pequeñas en el año próximo. Esto podría obligar a la reinstalación de las medidas rigurosas de secesión de cara al cierre del año en busca de prevenir un desborde de los sistemas de salud. Así sucedió durante las pandemias de influenza en 1918-1919, de 1957-1958 y 2009-2010.

Escenario 3: Después de este primer ascenso le seguirán varios repuntes de transmisiones mucho más pequeños pero variables en periodos y alcances, con diferencias según la ubicación geográfica. Este tercer escenario es el único que no se ha visto en pandemias por influenza, pero se le considera una posibilidad. De ser el caso, proponen los especialistas, no será necesaria la restitución de políticas de mitigación, aunque seguirán registrándose casos de contagio y fallecimientos.

Cinco puntos a considerar

  1. A mayores periodos de incubación, mayor propagación asintomática y posibilidad de contagio.
  2. Una mayor posibilidad de contagio obliga a que más población necesitará infectarse y volverse inmune antes de que la pandemia pueda terminar.
  3. Es probable que la propagación no se detenga hasta que entre 60 y 70% de la población sea inmune.
  4. Dependiendo de las medidas de control y otros factores, habrá repuntes en diferentes magnitudes e intervalos.
  5. Reporte disponible en: https://www.cidrap.umn.edu/sites/default/files/public/downloads/cidrap-covid19-viewpoint-part1_0.pdf

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