Lucina Jiménez, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), se pronunció por una mayor racionalidad en los viajes al extranjero: “Sí, menos funcionarios y más artistas”, y por aprovechar las instancias y redes que ofrecen colaborar para una mayor eficiencia en el trabajo de diplomacia cultural, como lo que se está impulsando a través de la cancillería.

La directora del INBAL acudió este lunes al Museo Nacional de Antropología, a la presentación de la serie de homenajes que distintas instituciones rendirán a lo largo de este 2019 al historiador Miguel León-Portilla.

Al finalizar el evento habló con la prensa sobre el viaje que realizó hace un par de semanas a la Bienal de Venecia, justo después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador emitiera un memorándum que ordenaba que todos los viajes de funcionarios públicos al extranjero tendrían que ser aprobados por él mismo.

Aclaró que ese viaje, del 7 al 13 de mayo, lo realizó con autorización de la Secretaría de Cultura federal, puesto que el permiso se emitió antes de que el mandatario suscribiera el memorándum del 3 de mayo.

Dijo que en su viaje solamente la acompañó la coordinadora Nacional de Artes Visuales, Mariana Munguía Matute, y que el costo fue de 7,000 pesos (sic), aunque no especificó si esa cantidad fue el monto total por su traslado y los gastos de su estancia o solamente por el traslado aéreo.

“El viaje fue altamente provechoso, porque hicimos un comparativo de cómo están participando los otros países en la Bienal de Venecia. Nos reunimos con (representantes de) Canadá, Francia, España, Argentina, Perú y Chile. Pudimos ver comparativamente cuáles son los esquemas de participación que tienen los países que confluyen en la Bienal y cómo está empatado México con los criterios de participación y, sobre todo, con los montos de inversión”, explicó.

Dijo que la Bienal de Venecia debe de ser aprovechada como una plataforma mucho más amplia, no sólo para el artista presente, sino para todos aquellos que han estado vinculados y para aquellos que trabajan de manera periférica en el encuentro artístico.

Cuestionada por El Economista sobre si la oportunidad de viajes para hacer promoción del país y generar sinergias como las que ella tuvo debería aplicar a otras instituciones, como Imcine, Jiménez respondió que cada institución debe encontrar sus propios mecanismos para desarrollar sus canales internacionales.

“Es verdad que hay muchas cosas que requieren de presencia y otras que se pueden gestionar desde diversas redes. Yo pertenezco a muchas redes internacionales y, en algunos de los casos, gestiono muchas cosas no necesariamente estando allá, pero hay maneras de hacerlo. En nuestro caso, están tendidas muchas redes que estamos fortaleciendo a través del programa de Diplomacia Cultural con la Secretaría de Relaciones Exteriores y con el área de Pablo Raphael (director de Promoción Cultural y Festivales de la Secretaría de Cultura)”.

Propuso que se debe de aprovechar este tipo de espacios, como la Bienal de Venecia, para fortalecer la presencia de los artistas, investigadores y académicos: “Creo que sí, menos funcionarios y más artistas”.

La polémica de los premios

“Hay una interpretación incorrecta de una instrucción confusa”, aseguró la directora del INBAL sobre la polémica en la que se vio envuelta la Coordinación Nacional de Literatura (CNL) la semana pasada, cuando trascendió la apertura de decenas de plicas que revelaron los nombres de autores postulantes para cuatro premios nacionales de literatura.

Declaró que las investigaciones de parte del departamento jurídico de la dependencia a su cargo, sobre la apertura de plicas en cuatro casos de premios nacionales de literatura, siguen en proceso, y que se está reuniendo la información para entregarla al Órgano Interno de Control, mismo que será el encargado de sancionar a quien resulte responsable.

Mencionó que en uno de los cuatro casos las plicas llegaron a un domicilio equivocado, por lo que fueron abiertas antes incluso de llegar al lugar de su registro. En el caso de las otras tres convocatorias, en las que la identidad de los autores postulantes también fue revelada a destiempo, refirió que se trató de una confusión: “No fue dada correctamente la instrucción y en su momento esto tendrá que pasar por nuestro Órgano Interno de Control, que es el que finalmente determinará si existe una irregularidad o no”, aunque desconoció si fue la ahora excoordinadora Nacional de Literatura, Cristina Rascón, quien dio la instrucción.

En cambio, confirmó que fue Rascón quien presentó su renuncia a manera de “clarificar los mecanismos a través de los cuales se había cometido este error. Nosotros se la aceptamos porque, efectivamente, se requiere una distancia de la persona para poder clarificar cualquier circunstancia en la que se hubiera incurrido”.

Anunció que será esta misma semana que se dé a conocer al o la funcionaria que suplirá a Rascón al frente de la CNL. Además, dijo que habrá una reestructuración del personal de esta dependencia y, para ello, se ha abierto un diálogo con las áreas con las que la coordinación tiene comunicación, en particular con el Fondo de Cultura Económica, con cuyo director se reunirá en los próximos días, reveló.

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