Dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, además de charlas con escritores, eventos y presentaciones del libros, se genera un espacio para que profesionales de la industria editorial promuevan su trabajo.

En este sentido, charlamos en exclusiva con Diego Echeverría, director general de Ink it, una filial de la Editorial INK, quien compartió con El Economista el estado de las cosas en la industria editorial digital en México.

Dentro de las actividades de esta editorial está la generación en formato digital de nuevos títulos firmados en exclusiva, además de la digitalización del material de otras casas editoriales, fungiendo como una especia de “imprenta y distribuidora”, que se conoce en la industria como agregadores de contenido.

En la actualidad, Editorial INK acerca su contenido y el de otras editoriales a cerca de 45 puntos de venta digitales que incluyen las plataformas más grandes del ramo, como son Apple, Amazon, Barnes & Noble, Google Play y las librerías Gandhi y Porrúa. El contenido generado por esta editorial, que suma 37,000 títulos, llega a 85 países y brinda apoyo a editoriales en 11 países a hacer el proceso de administración de publicaciones digitales.

En cuanto a las proyecciones de la industria editorial en el ramo digital, Echeverría asegura que  las cifras son agridulces. “Por una parte la Caniem entregó cifras negativas en su conjunto, sin embargo para la rama digital aumentamos 20% respecto al año anterior y somos la única sección de la industria que ha tenido un crecimiento sostenido de un 100% durante los últimos cinco años”.

Las ventajas del libro digital

La distribución inmediata a diferentes partes del mundo es una de las grandes ventajas que tienen editoriales pequeñas o medianas con este modelo de negocio, pues al momento de lanzar el contenido se puede descargar lo mismo en México que en Argentina o España. 

Otra de las ventajas que plantea Echeverría es el tiraje, ya que este no se termina. “Siempre hay disponibilidad de contenido, sin importar la alta demanda, lo que no sucede muchas veces con el papel”. 

El experto argumenta además que está comprobado que los lectores que leen en formato digital no dejan de leer papel. “Estos lectores siguen leyendo el mismo número de títulos en papel, más los títulos en digital, y esto muestra un crecimiento en el consumo del libro”. Explica que esto se debe a que hay espacios y momentos en los que no es posible cargar con un libro físico, pero tener un lector como un Kindle o un Kobo, o el mismo teléfono inteligente, les permite llevar otra lectura a situaciones como el transporte público. 

Si bien el costo de un dispositivo es algo a tomar en cuenta, una vez que se cuenta con este medio, como podría ser una tablet, el costo del libro digital es mucho menor, alrededor de un 30% por debajo del precio de lista de la edición de papel. “Esto se debe a una muy sencilla razón, ya que en la producción del libro, los editores ahorran en ciertos pasos, como el papel, la distribución física del producto, la merma de las devoluciones y esto afortunadamente impacta al lector de manera positiva. 

En cuanto a la piratería, Echeverría asegura que es un problema que preocupa más al libro de papel que al digital. “La piratería en formato papel es enorme, ya que cubre un gran porcentaje de la demanda. Es una cadena en la que el mismo grupo de personas roba los camiones de papel, imprime los libros y los vende en ocasiones de manera más rápida y eficiente que la industria misma”. 

En cuanto a la piratería digital, es un modelo que no deja ganancias a quien ofrece este producto, pues el usuario no está dispuesto a proporcionar sus datos bancarios a una plataforma no oficial, y en el menor de los casos obtiene el contenido de manera gratuita, pero no hay negocio.

La permanencia digital

Hace unos 10 años la discusión alrededor del libro electrónico surgía de la idea de la muerte del libro de papel, pero de un par de años a la fecha el miedo no solo ha desaparecido, sino que hay indicadores que muestran que el libro físico no va a desaparecer. 

A este respecto, explica la convivencia de estos dos formatos en la industria editorial en México a finales del 2018. Él dice que a los editores les gusta pensar que la industria del libro digital es una industria aparte, que tenemos demasiadas particularidades, “pero yo he aprendido que tenemos muchas similitudes. Creo que poco a poco los editores han ido entendiendo que el libro electrónico le suma valor a la industria”.

Echeverría argumenta que desde un punto de vista mercadológico, el libro electrónico le da visibilidad a una edición. Si un buscador en internet encuentra que el libro se oferta tanto en versión digital como en físico, arroja mejores resultados de búsqueda. 

El soporte, por su naturaleza digital, tiene ademas otras virtudes que permite a los editores llegar más lejos. “En México siempre hemos tenido la dificultad del libro de papel , llegar a comunidades en donde la geografía no lo permite, o donde no hay bibliotecas en forma. El digital brinca esa barrera y nos permite estar presentes en toda la República de manera automática”. 

Una historia de éxito

Editorial INK es una empresa joven que está por cumplir siete años en el mercado. En un origen nació y fue fundada como una editorial 100% digital que surge con la inquietud de un libro de arte, ya editado en papel y que tenía que ser digitalizado y transformado a un nuevo formato ara ser enviado a bibliotecas de estados Unidos, se trata de Escultura monumental mexica del Maestro Eduardo Matos Moctezuma, el cual no era viable importar por sus dimensiones.

Esta editorial surge con la misión de publicar libros únicamente en versión digital, pero rescatando todo el proceso editorial y la calidad de una obra impresa. 

“Hace seis años muchas de las publicaciones se hacían en PDF o en páginas web, no se cuidaba tanto en nuestro país la calidad, y eso era una de nuestras misiones”, explica Diego Echeverría

Luego de un par de años, la editorial llegó a tener más de 200 publicaciones y a partir de ese momento consiguieron firmar, con un voto de confianza, excelentes autores como René Avilés Fabila, Sergio Aguayo, Marta Chapa y Guadalupe Loaeza

“Algo que sucedió a lo largo del camino fue recibimos llamadas, nos buscaban instituciones, públicas en un inicio, para pedirnos que hiciéramos sus libros digitales. Aquí hicimos una pequeña pausa y redireccionamos la empresa y dividimos el giro”, cuenta Echeverría 

Hoy en día se mantiene el catalogo de Editorial INK, bajo la dirección de Ana Lilia Cepeda y por otra parte Ink it trabaja en colaboración con otras editoriales para convertir su material en libros digitales o tomar sus títulos ya digitales y entregarlos y administrarlos en las tiendas. 

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