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El Festival Tamoachan: de sabios y músicos
Las sedes son el Centro Cultural Jardín Borda, la Casona Spencer, el Teatro Ocampo, el Parque Ecológico Chapultepec, la plazuela del Zacate, Tepoztlán y Xochicalco.

El Festival Tamoanchan World Music se ideó con el objetivo de ser un escaparate de primer nivel para los extraordinarios músicos mexicanos que se dedican al género de la música fusión. La segunda edición de este encuentro se hará de este viernes y hasta el domingo 27, Xochicalco, Cuernavaca y Tepoztlán
En tiempos prehispánicos, Xochicalco era el lugar de encuentro de los sabios, los estudiosos de las estrellas, los líderes de las diversas culturas que habitaban en Mesoamérica. En este observatorio del tiempo y el movimiento, se ponían de acuerdo sobre los calendarios, los caminos a seguir.
En la inauguración, músicos y líderes de la tradición mexica del estado participarán en un espectáculo musical y ritual enmarcado por la majestuosidad arquitectónica, será la puerta cósmica para esta fiesta de la música y un reconocimiento de la diversidad cultural y biológica que son la base de la grandeza del país. Con este festival se pretende en recuperar el paraíso perdido: el Tamoanchan.
Contribución a la economía cultural
Sobre el amplio catálogo de músicas y de los valores simbólicos que encierran, pongamos en perspectiva las contribuciones que, a la economía cultural de Morelos, brinda la segunda edición del Festival Tamoanchan World Music.
No hay actividad cultural que no pueda ser analizada como unidad económica. La suma de muchos eventos, tiene en los festivales una de las expresiones más nítidas de este proceso, en suerte de cluster o de cadena productiva. Durante 10 días generarán flujos de capital y con ellos, empleo temporal, ganancias, sustento.
En paralelo al costo que de suyo implica que el Instituto de Cultura de Morelos opere un ramal de política cultural, bajo la batuta de la bailarina Martha Ketchum, la inversión o si se quiere gasto público, va en serie a diversos eslabones. Uno de ellos, la contratación de los grupos y artistas, por mencionar algunos, Eblem Macari, Tambuco y Celso Duarte.
Para que se presenten una compañía debe hacerse cargo de los tinglados. Para que duerman y se alimenten, un hotel y sus proveedores. El concierto de apertura será en la zona arqueológica de Xochicalco, con un desplazamiento estimado en varios miles de personas que gastarán en gasolina, transporte público, comida y hasta en parranda. Los comercios formales e informales de la zona, tomarán parte de su tajada del pastel.
Y así podríamos continuar enumerando lo que un gran festival genera para la economía local. Las fronteras entre actividad cultural, turística, de diversión o entretenimiento se traslapan, pero el efecto es el mismo: una oferta simbólica detona el consumo. Y también alienta la cohesión social, la seguridad de una vida cultural en una entidad generosa.
Las sedes son el Centro Cultural Jardín Borda, la Casona Spencer, el Teatro Ocampo, el Parque Ecológico Chapultepec, la plazuela del Zacate, Tepoztlán y Xochicalco. Todos los detalles en www.institutodeculturademorelos.gob.mx