Este martes El Colegio Nacional rindió homenaje a una de las mentes más entrañables de la literatura mexicana, autor de por lo menos tres obras totales de nuestras letras y dueño de una elegancia inigualable, Fernando del Paso Morante, gestor de historias tan complejas como inolvidables: “José Trigo”, “Palinuro de México” y “Noticias del Imperio”, pero también un ducho para la poesía, el dibujo y la diplomacia, querido por todos y reconocido con varios de los más grandes honores en nuestra lengua, entre ellos el Premio Cervantes 2015, el Premio Rómulo Gallegos 1982, el Premio FIL de Literatura 2007 y la Medalla Sor Juana Inés de la Cruz 2018.

A los honores para el también autor de “Linda 67: historia de un crimen”, quien fuera miembro de El Colegio Nacional desde 1996, se anticipó la lectura de sus avezados sonetos en voz de miembros del Colegio: los escritores Vicente Quirarte y Juan Villoro, ambos coordinadores de los homenajes, pero también la astrofísica Susana Lizano, la psicóloga María Elena Medina-Mora, el lingüista Luis Fernando Lara, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma y el físico Alejandro Frank.

Acto seguido dieron inicio los honores para el también ganador del Premio Xavier Villaurrutia 1966 y del Premio Nacional de Ciencias y Artes 1991. De este tomaron parte las escritoras Rosa Beltrán y Carmen Villoro, el autor colombiano Héctor Abad Faciolince y el hispanista Terao Ryukichi, traductor al japonés de grandes obras de la literatura mexicana, entre otros, ante la presencia, personal o virtual de Socorro Gordillo, viuda del homenajeado, así como Paulina, Adriana y Alejandro del Paso, sus hijos.

La complejidad de traducirlo y el elegante excéntrico

Fue un homenaje desenfadado, menos solemne, dispuesto a escudriñar en los rasgos de Del Paso que, aunque extrovertidos, poco abordados con la amplitud con la que la noche de este martes se trataron. Uno de ellos fue la traducción.

“Como traductor literario llevo más de 40 títulos traducidos, pero obviamente ‘Noticias del Imperio’ es el libro más extenso que he traducido en mi carrera. No solo resultó difícil el trabajo de traducción sino el trabajo de cotejar los nombres propios de los personajes históricos y de los sitios geográficos de todo el mundo. Si uno traduce entre idiomas occidentales el trabajo de cotejar los nombres no trae mayor dificultad, porque de último caso poniendo tal cual los nombres se soluciona el problema. Pero para traducirlos al japonés hace falta un trabajo de transcripción fonológica. Y en esta novela abundan nombres rarísimos (…) seguramente se imaginarán la parte más difícil de traducción de esta novela: el monólogo de Carlota. Fue una batalla lingüística terrible reconstruir ese discurso de coherencia incoherente, esa forma de destruir y reconstruir al mismo tiempo la historia”, compartió el traductor Terao Ryukichi sobre la novela que se puso a la venta en el mercado japonés en enero pasado.

Otras de las facetas con las que se rindió homenaje al escritor mexicano fue su sentido lúdico de la moda. La coordinadora de la licenciatura de Diseño de moda de la Universidad de Guadalajara, Noelia Agulló, realizó una semblanza del vestuario del autor durante sus presentaciones públicas. Destacó el binomio perfecto entre genio creativo y transgresor de la moda que existía en la persona de Del Paso.

“Su imagen indiscutiblemente nos cautivó, su creatividad, los trajes de lana, cuadros, colores brillantes, zapatos, calcetines, corbatas, pañuelos, sus lentes de sol y su barba. Todo era de una riqueza tal que podíamos observar cómo su paso por los distintos lugares del mundo había influenciado en su imagen enormemente, enriqueciéndolo de tal manera que podríamos hablar del estilo Del Paso”, declaró.

Dibujante enigmático y publicista mordaz

También hubo oportunidad para destacar la labor de Del Paso como pintor y dibujante. Paco de la Peña, director de Arte Clave Consultores y quien frecuentara a Del Paso, recordó las decenas de exposiciones que el homenajeado tuvo en galerías de renombre en Nueva York, Madrid o la propia Ciudad de México. Destacó que Del Paso usaba la mano zurda para dibujar y la diestra para escribir.

“Don Fernando aseguraba que él no era artista y que no era pintor. De alguna manera, a través de la literatura, fue un extraordinario dibujante y a través del dibujo creó historias y una narrativa maravillosa. Los colores que usaba eran primarios, pero de combinaciones muy dinámicas (…) se nota en sus trabajos un gusto por dibujar. De hecho, mencionaba que se encerraba para escribir, pero dibujaba cuando platicaba con su familia. De ahí que lo usaba como una recreación (…) me sorprende de su obra que aguanta más de una mirada. Eso quiere decir que uno puede contemplar y descubrir cada vez que lo mira diversas y nuevas cosas”, declaró De la Peña.

La escritora Rosa Beltrán eligió hablar del publicista, otro de sus múltiples intereses, dijo, siempre enfocados hacia la creatividad y lo barroco. Expresó que a causa de la publicidad, en la que trabajó 29 años, Del Paso “retrató también una época donde el mundo se enunciaba a través de frases, slogans, jingles, que junto con todas las formas aprendidas de Joyce, de Stern y de Rulfo, pero también de la idea de Aldous Huxley de la publicidad, hizo que sus novelas nos dejaran literalmente viendo luces”.

Del Paso trabajó en agencias publicitarias como J. Walter Thompson y John Rubiken, “mundos hechos de palabras para vender cosas en las que no creía con amigos escritores mientras comentaban ‘Paradiso’, de Lezama Lima, o hablaban sobre poesía portuguesa, combinando obsesiones literarias con la campaña en boga”.

El poeta omnipresente

Carmen Villoro participó de estos honores en el abordaje de la obra poética del evocado. Indicó que su poesía no está presente solamente en sus libros del género poético, que son “Poemar” y “Sonetos del amor y de lo diario”, sino también en su obra en prosa poética, “Castillos en el aire” y en sus libros para niños, “Paleta de diez colores”, con ilustraciones de Vicente Rojo; “Ripios y adivinanzas del mar”, “Encuentra en cada cara lo que tiene de rara” y “¡Hay naranjas y hay limones!”.

“En sus novelas Fernando del Paso fue un notable narrador por muchas razones y una de ellas es la presencia de la poesía en el entramado complejo de su prosa. De hecho, algunos pasajes de sus novelas pueden considerarse su mejor poesía”, declaró Villoro y concluyó:

“Hoy te recordamos, nuevamente, Fernando, como el homo ludens, el mago irreverente, el alto señor de la palabra del que seguiremos aprendiendo”.

Finalmente se develó un retrato del colegiado elaborado por el artista jalisciense José Parra. Este se integrará a la Galería de Retratos de El Colegio Nacional.

 

ricardo.quiroga@eleconomista.mx