La prosa de Fernanda Melchor (Veracruz, 1982) es vertiginosa, va en escalada y suele dejar sin aliento. En primera instancia exige del lector una disposición a la resistencia, para que, cuando menos se los espere, se vea totalmente envuelto en historias que van más allá de la conmiseración o lo políticamente correcto, porque más temprano que tarde es una garantía, el lector alcanza a equilibrarse entre lo difícil de digerir y lo imposible de abandonar.

Las novelas de Melchor hacen una tomografía de la mente de personajes en los que se enquistan el resentimiento, el deseo aspiracional condenado a la frustración, los complejos, las compulsiones, la misoginia, la marginación. Y todo eso termina decantando en un sabor amargo ya hacia la cumbre de sus novelas. La autora lleva al lector, quizás no de una mano suave y tersa, sino a empujones rotundos y a veces hirientes, hasta los clímax más perturbadores, y sí, por la poderosa construcción narrativa, pero también por su parecido con la realidad.

Sus personajes son tan cotidianos que asusta asomarse en sus mentes y seguir, paso a paso, los procesos racionales que derivan en motivos, la forma en que alguien no muy distinto a nosotros se va alienando y, de pronto, antes de lo que podría pensarse, comete un acto deleznable.

La autora nominada al Premio Booker Internacional 2020 por la traducción de Temporada de huracanes (Literatura Random House, 2017), con los reflectores de la prensa especializada nacional e internacional sobre sí, acaba de publicar su nueva novela, Páradais, una obra nada ajena a lo arriba referido sobre su prosa.

Publicada en México este lunes, en cuestión de horas la novela se ha vuelto un furor. Quizás se deba al affaire todavía palpable de Temporada de huracanes, pero no hay que llegar más allá de la primera página para que esta obra termine de defenderse por sí misma.

En España se lanzó a principios de febrero y en menos de una semana la editorial ordenó su reimpresión.

“Me gusta que las novelas tengan un ritmo muy particular y esto se logra planchando las frases mil y una veces. Me gusta que haya una concatenación y una cadencia que te permita leer de corrido y me interesa que se escuche bien, que tenga ritmo. Hay partes de Temporada de huracanes, por ejemplo, que leerlas en voz alta es casi como rapear. Y eso también está en Páradais. Es de las cosas que más disfruto de escribir”, comparte Fernanda Melchor en entrevista con El Economista vía Zoom.

La profundización en la psique de una persona, la indagación incluso en la memoria, en las acciones rutinarias, en el sueño, en el baño y en la calle que finalmente la motivan a aproximarse a un crimen, porque un asesino puede emerger de cualquier lugar y cualquier obsesión puede tornarse patológica, es otro de los rasgos que reconoce de su trabajo.

“Siempre me he preguntado cómo se toman las decisiones para cometer un crimen. En este caso se trata de una folie de deux (locura de dos): son dos personas que por circunstancias totalmente distintas entran en un Diagrama de Venn horrible, donde todo cobra sentido para ellas. Y si te fijas no hay una explicación verdadera en la novela; hay procesos. Finalmente escribirla fue un proceso, así como decidir matar a alguien o ejecutar un crimen horrible. Me interesaba que asistiéramos a ese proceso, mostrar la total falta de justificaciones”.

A diferencia del joven y célebre libro Temporada de huracanes, en este, afirma Melchor, decidió imprimir aún menos empatía y un poco más de horror. “Mariana Enríquez decía sobre la novela algo que me dejó pensando, y sí: hay una intención de devolverle el horror a la violencia, porque la hemos ido espectacularizando o banalizando, porque hablar de la violencia ahora es un cliché”.

La función de toda literatura, reflexiona, es ponernos en la mente de otra persona y sólo en esa posición confrontarnos con partes de nosotros mismos que no son fáciles de asimilar. Escribir Páradais, dice, fue reconocerse no sólo como una persona que ha experimentado violencia sino que la ha ejercido o la ha justificado.

“La escritura políticamente correcta es, por el contrario, la que rehúye a mostrar ese cáncer mutuo, es la que busca poner ese mal en los demás, cuando, en realidad, la violencia siempre es una posibilidad dentro de nosotros”, remata la autora.

En 2020, Fernanda Melchor fue nominada al Premio Booker Internacional a la obra traducida al inglés por Temporada de huracanes. Solamente otro mexicano ha aspirado a este galardón, Carlos Fuentes en 2007. Echado a andar en 2005 a este galardón han aspirado autores de la talla de Margaret Atwood, Gabriel García Márquez, Olga Tokarczuk, Mario Vargas Llosa, Samanta Schweblin, Salman Rushdie, Gabriela Cabezón Cámara, Kenzaburō Ōe y Michel Houellebecq.

Un extracto de Páradais:

El único hijo único de la chingada, la bendición de la chacha burlada que supo escalar peldaños. Tenía los mismos labios gruesos de ella, los mismos ojos leonados, los mismos pelos de alambre que se tornaban cobrizos al recibir los rayos solares, y ahora también estaba al servicio de la misma familia de explotadores. El muchacho, como lo llamaban los residentes, eso es lo que era. El segador de yerba, el podador de ramas, el recogedor de mierda, el lavador de carro ajenos, el baboso que llegaba corriendo cuando los ojetes le chiflaban: el gato. ¿Cómo había llegado a ese punto en su vida?, se preguntaba, pero no tenía respuestas. ¿Y cómo chingados escaparía? Tampoco se le ocurría nada...

Páradais

Fernanda Melchor

Literatura Random House

2021

Impreso: 239 pesos

Digital: 159 pesos

Disponible en todas las tiendas físicas y en línea.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx