Este miércoles, a partir de las 8 de la mañana, los pisos uno, dos y tres de la sede en Reforma 175 de la Secretaría de Cultura federal permanecerán cerrados por los trabajadores de la Dirección General de Publicaciones (DGP), quienes se han dicho en la zozobra por la próxima fusión de este órgano, todavía dependiente de la Secretaría de Cultura, con el Fondo de Cultura Económica (FCE), y por la poca o nula comunicación que han tenido con las autoridades sobre su reasignación laboral, producto de dicha conversión.

“Nuestra directora, Marilina Barona, dice que ya van muy avanzados con el Jurídico (para realizar la fusión con el FCE), que ya nada más están esperando que se apruebe el nuevo Reglamento Interior de la Secretaría de Cultura para que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo firme”, declara Montserrat Rico, secretaria de Organización, Actas y Acuerdos del Sindicato Nacional de Cultura (Sinac), y agrega que son en total 140 trabajadores de la DGP a los que no se les ha notificado nada sobre el proceso.

“A la fecha no nos han dicho nada. Desde que llegó la nueva administración no nos contestan los oficios. Todo ha sido incertidumbre y nos hemos enterado por las notas de prensa. Marilina Barona nos dijo que no nos preocupemos, que no nos vamos a quedar sin empleo, pero no sabemos si nos vamos (a mudar a la sede del FCE en el Ajusco), si nos vamos a la SEP, si nos vamos a quedar (en la Secretaría de Cultura); mucho menos nos han dicho cómo. Hay compañeros que cubren plazas interinas y no sabemos si se las pueden llevar o si no se las llevan, pueden quedarse sin empleo”, agrega.

De los 140 trabajadores de la DGP, 90 están afiliados al Sinac, mientras que seis de ellos forman parte de otros sindicatos y el resto son trabajadores no sindicalizados o llamados de confianza, mismos que, teme la portavoz, tienen más riesgo de perder su trabajo.