“Lo normal no existe, es solo una categoría definida por el poder y se puede, y se debe, desafiar para transformar nuestro mundo en un lugar más tolerante, más justo, sin racismo ni discursos de odio, un mundo en el que el derecho a una vida digna sea para todos, independientemente del origen, en el que el bienestar de unos poco no se consiga a costa de otro muchos ni de la naturaleza. Esperamos que esa libertad de espíritu sea inspiradora tanto en Alemania como en México y, tal vez más aún, en el país vecino del norte”.

Con estas palabras de Jenny Mügel, coordinadora cultural del Goethe-Institut Mexiko, dio inicio a la edición 18 de la Semana de Cine Alemán, que la noche de este martes tuvo como sede de apertura el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde se proyectó la cinta silente “Algol – La tragedia del poder” (Algol. Tragödie der Macht), la cual, como es una tradición de esta muestra, fue musicalizada por una agrupación en vivo; en esta ocasión fue responsabilidad de la agrupación afincada en Oaxaca, Cinema Domingo Orchestra, y dirigida por el compositor Steven Brown.

El mensaje de unificación de la representante del Goethe-Institut cobró más fuerza una vez que la cinta alemana de ciencia ficción encargada de inaugurar las actividades comenzó a proyectarse, puesto que, a pesar de haberse filmado en 1920, bajo las órdenes de Hans Werckmeister, es un relato que conserva vigencia a pesar de sus casi 100 años de existencia: la historia de la alienación del ser humano a partir de la enfermad de poder y, con él, todo lo que lo rodea.

La cinta narra la historia de un minero llamado Robert Herne, a quien el demonio Algol le confiere el secreto de una fuente inagotable de energía, lo cual convierte gradualmente en el hombre más poderoso del mundo, mismo que termina poniendo a su merced, el cual termina explotado y resentido con ese hombre que, enfermo por el poder lo embelesó con promesas de felicidad y riqueza.

Gradualmente, con el acompañamiento de la Cinema Domingo Orchestra, que, con 25 años de experiencia musicalizando cintas clásicas, no se involucró en los efectos sonoros de la película sino que se abocó a generar atmósferas musicales que acompañaros los momentos de celebración y de desdicha del filme, su protagonista pierde todo en lo afectivo a pesar de la paradoja de tenerlo todo en lo material: su hija lo abandona, su hijo es su más grande enemigo, cegado por la misma avaricia de poder, y su mujer muere al momento en el que Robert le revela el secreto de la fuente de la energía eterna.

Hubo un valor agregado entre quienes asistieron a la proyección de esta cinta, puesto que disfrutaron de una cinta que se creyó desaparecida por décadas hasta que se halló una copia original, misma que fue restaurada y proyectada en noviembre de 2010 en el MoMA como parte de un ciclo de exhibición de cintas de entre 1919 y 1933. 

De esta manera, se dio inicio a una serie de días (hasta el 18 de agosto) en los que diversos recintos de la Ciudad de México serán sede para la proyección de 17 películas alemanas recientes que son un panorama del quehacer del séptimo arte teutón y, con ello, una mirada a su cultura y a los temas que mueven a la gente en su presente y una revisión exhaustiva de su pasado, los movimientos radicales políticos, registros personales de la migración, dramas cargadamente emocionales o historias divertidas y esperanzadoras.

Para conocer más sobre la programación de la décimo octava edición de la Semana de Cine Alemán, visitar la página www.goethe.de.

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