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Arte e Ideas

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Cárcamo de Dolores: un culto al agua

"El sonido del cauce del agua se envía a una caja negra que interpreta la información y descompone el ruido blanco para generar frecuencias sonoras digeribles para el oído . Cuauhtémoc Pérez, del Cárcamo de Dolores.

La ciudad se abastece de agua potable por diferentes fuentes: el sistema Lerma y Cutzamala, de la zona de Toluca, el acuífero donde se extrae el agua por medio de pozos y la captación por medio de manantiales que se hacen en las zonas de montaña , explica Francisco Javier Balderas Martínez, jefe de la unidad departamental de agua potable poniente, mientras recorremos una peculiar área del Bosque de Chapultepec desconocida para muchos capitalinos: la parte baja del Cárcamo de Dolores.

El ingeniero Balderas narra que después de cruzar la Sierra de las Cruces (La Marquesa), el agua cae por gravedad y, llegando a los límites de la CDMX y el Estado de México, se empieza a recibir con infraestructura, que desvía el agua a los diferentes sitios de la ciudad.

En la cámara alta termina la infraestructura de esas fuentes externas, en particular la del acueducto Lerma. Esta infraestructura incluye cerca de 300 pozos de extracción, bombas sumergibles y un acueducto que cruza La Marquesa; con 3.20 metros de diámetro y una sección circular se transportan hasta 14,000 litros de agua por segundo que abastecen las delegaciones Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.

Esta construcción de los años 40, considerada como la obra hidráulica más importante de América Latina, tiene una peculiaridad: alberga un legado cultural que la convierte en un sitio único.

Mientras caminamos por esta zona de la segunda sección de Chapultepec, Cuauhtémoc Pérez, responsable del área de servicios educativos del Cárcamo de Dolores, que está a cargo del Museo de Historia Natural, nos platica que éste es un espacio vivo, pues abastece de agua a una gran parte de la ciudad y se puede visitar como una sala museística.

El espacio se inauguró en 1951 a cargo del arquitecto Leonardo Rivas, quien proyectó esta última etapa y decidió convertir este espacio no solamente en un área operativa, sino en un lugar de culto al agua .

Rivas invitó al maestro Diego Rivera para realizar dos intervenciones plásticas: la fuente de Tláloc y el mural llamado El origen de la vida .

Dentro de la mitología prehispánica, Tláloc representa al dios del agua y de la lluvia (...); la fuente fue diseñada para ser observada desde un avión y darle la bienvenida, además del agua, a los viajeros. Rivera agregó otros elementos como granos de maíz que germinan y después se convierten en mazorcas para convertirse en nuestro alimento .

El origen de la vida

Por otro lado, el mural que estaba concebido como una pieza subacuática (que se mantuvo así desde 1951 hasta 1992) presentó un deterioro grave debido al paso de agua clorada, por lo que se decidió cambiar el cauce y realizar trabajos de restauración. Ahora, el agua pasa por los lados y se integra en el Cárcamo para culminar en los diferentes hogares.

Retomando la temática del mural, en el cual el agua es el origen de la vida en la tierra, planteado por Aleksandr Oparin, en el piso se puede observar la chispa de la vida, es decir, la vida en el océano y los primeros microorganismos que surgieron.

En los muros laterales aparecen seres más complejos y, cuando llega a la parte baja de los muros, se ve la vida como la conocemos, con plantas, vertebrados, anfibios y, por último, el homo sapiens en África y Asia, por eso se puede ver un hombre de color y una mujer con los ojos rasgados .

Además el mural se mezcla con la pieza externa a través de una unión visual, se trata de Tláloc, que con la ayuda de la ingeniería y mano de obra mexicanas entrega el agua del Lerma a la Ciudad de México , detalló Cuauhtémoc Pérez.

Un tercer elemento

Hasta diciembre del 2010 este espacio se abrió al público como área de museo, pero había un gran ausente en esta pieza: el agua, pues recordemos que fue desviada.

Por ello surgió la idea de crear una instalación sonora. Se trata de la Cámara Lambdoma del artista mexicano Ariel Guzik.

Es una instalación que funciona de manera electrónica y a través de sensores, lo que hacen los sensores es registrar el ruido blanco que produce el cauce del agua, el flujo del viento, y el movimiento del sol, los cuales no se registran en nuestros oídos, pero que ahí están. Esta información se envía a una caja negra que interpreta esa información y descompone el ruido blanco para generar frecuencias sonoras digeribles para nuestro oído. Es una interpretación en tiempo real de tres elementos: el agua, el viento y el sol, que llevan la intención de evocar la presencia del agua en este recinto .

El Cárcamo está abierto a todo el público y el boleto del Museo de Historia Natural incluye la visita.

nelly.toche@eleconomista.mx

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