Las autoridades australianas evaluaban este domingo los “daños considerables” provocados por los incendios forestales al día siguiente de una jornada catastrófica en la que el número de muertos subió a 24.

Cientos de propiedades fueron destruidas y un hombre murió cuando intentaba salvar la casa de un amigo en unas condiciones extremas, entre las peores desde el comienzo de los incendios en septiembre.

En el sudeste del país, el cielo se volvió negro y llovieron cenizas sobre localidades aisladas.

Al menos la mitad de la población de koalas en Australia, que no sufre una mortífera enfermedad y que es clave para “asegurar” el futuro de la especie, habría muerto después de que los incendios arrasaran una isla santuario, dijeron el domingo los servicios de rescate.

La isla Canguro, en el estado de Australia del Sur, es el hogar de muchas especies nativas, entre ellas los koalas, cuya población se estima en 50,000 individuos.

Los catastróficos incendios que asuelan el sudeste del país desde hace cuatro meses han matado a cientos de miles de animales nativos solo en el estado de Nueva Gales del Sur, según los científicos.

En los últimos días, las condiciones han empeorado. Un incendio se propagó rápidamente en la isla Canguro y arrasó el viernes 170,000 hectáreas, una tercera parte de la isla.

“Más de 50% (de la población) ha desaparecido”, dijo Sam Mitchell, del parque natural de la isla Canguro, que está recaudando fondos para tratar a los koalas heridos.

“Las heridas son extremas. Otros se han quedado sin hábitat donde ir, así que morirán de hambre en las próximas semanas”.

Según un estudio de la Universidad de Adelaida publicado en julio, los koalas de la isla Canguro son especialmente importantes para la supervivencia de la especie en estado salvaje, ya que son el único grupo importante que no sufre de clamidia, una infección bacteriana asintomática que puede provocar ceguera, esterilidad y la muerte.