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Altar de Dolores y la Virgen Dolorosa esperan a visitantes en Churubusco y Tepotzotlán
El exconvento de Churubusco -Museo de las Intervenciones- exhibe el óleo “Virgen Dolorosa”, del siglo XVII, que recuerda el sufrimiento de la Virgen María, acompañado de elementos con gran carga simbólica y el poema Stabat Mater; en el Museo Nacional del Virreinato, “La Virgen de los Dolores”, de Cristóbal de Villalpando, es la pieza del mes.
La Semana Santa alude a la pasión y crucifixión de Jesucristo y, en consecuencia, al dolor que vivió la Virgen María, su madre, al presenciar el suplicio de su hijo.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia exhibe al público dos joyas pictóricas que refieren a este acontecimiento que se recuerda estos días.
La primera de ellas es la “Virgen Dolorosa”, pintura anónima del siglo XVIII que forma parte del acervo del Museo Nacional de las Intervenciones -exconvento de Churubusco-, Ciudad de México, y “La Virgen de los Dolores, del pintor novohispano Cristóbal de Villalpando, en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán, Estado de México.
Con la llegada de los franciscanos al entonces pueblo de Huitzilopochco, hoy en día Churubusco, y la construcción de una pequeña ermita, entre 1524 y 1530, algunos de los momentos más significativos de la vida católica empezaron a conmemorarse, incluido el levantamiento del Altar de Dolores, como recordatorio de los siete dolores de la Virgen María.
Al llegar los dieguinos, una rama de dicha orden religiosa, en 1580, para establecer un noviciado, construyeron un nuevo convento y dicha tradición se arraigó en el poblado. Cada año, el Museo Nacional de las Intervenciones (MNI), con sede en este inmueble antiguo, retoma esta costumbre que se apega a la vida conventual del recinto.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), invita a visitar el MNI y detenerse en el Portal de Peregrinos para descubrir los elementos y los significados de su altar, en el que exhibe el óleo Virgen Dolorosa, del siglo XVIII, proveniente de sus colecciones.
Como explica la jefa de Museografía del MNI, Sandra Sofía Peña García, el Altar de Dolores, expuesto hasta el 19 de mayo de 2024, está ornamentado con elementos llenos de simbolismos que aluden a la pasión de Cristo y a los dolores de su madre, donde la parte central es la Virgen Dolorosa.
“Está decorado con telas moradas, un tapete elaborado con semillas y aserrín de colores, además de flores naturales, de tela y de papel crepé; germinados de trigo, vitroleros con aguas de diferentes colores, banderas de papel metálico, esferas doradas y de vidrio, velas, así como una imagen de Jesús, acompañada de una lanza y una caña con esponja que aluden a su martirio en la cruz”.
En referencia al legado franciscano del recinto, este año, el Altar de Dolores está acompañado del poema Stabat Mater, del siglo XIII, atribuido al beato Jacopone di Todi, el cual era usado como himno para la Mater dolorosa, y como plegaria y meditación sobre su sufrimiento por la crucifixión de su hijo.
El poema comienza de esta manera: Stabat Mater dolorosa / Iuxta crucem lacrimosa, / Dum pendebat filius. / Cuius animam gementem/ Contristatam et dolentem / Pertransivit gladius. En la traducción literal de la Conferencia Episcopal Española: De pie la Madre dolorosa / junto a la cruz, llorosa, / mientras pendía el hijo. / Cuya ánima gimiente, / contristada y doliente / atravesó la espada.
El Altar de Dolores es una costumbre católica que marca el inicio de la Semana Santa, cuyo objetivo es ofrecer consuelo a la Virgen María por los dolores que sufrió como madre, durante la vida, pasión y muerte de su hijo Jesús.
La tradición tuvo su origen en el siglo XIII, en Italia, con el surgimiento de la Orden de los Siervos de María o Servitas, la cual buscaba conservar y difundir el fervor a la Virgen, así como enaltecer y meditar sobre su sufrimiento y fomentar la devoción a María y sus siete dolores. En 1472, el Papa Benedicto XIII instituyó la celebración a la Virgen Dolorosa en el sexto viernes de Cuaresma, también llamado Viernes de la Pasión o de Dolores, día en que se levantan los altares dedicados a ella.
Esta costumbre fue adoptada por la orden franciscana que, por su devoción a la madre de Jesucristo, se considera una de las órdenes marianas surgidas en la Edad Media y, por tanto, dentro de sus devocionarios y cantos litúrgicos tienen poemas dedicados a María.
De esta manera, la tradición de los Altares de Dolores llegó hace cinco siglos a la Nueva España, de la mano de los primeros frailes franciscanos. Los 12 misioneros que arribaron al territorio novohispano, el 13 de mayo de 1524, cumplirían con la evangelización de la población indígena. Es a fray Bartolomé de Olmedo a quien se debe el montaje de los primeros altares de Dolores, en San Juan de Ulúa, Veracruz.
Pieza del mes en el Museo Nacional del Virreinato
El pintor Cristóbal de Villalpando muestra a María con el rostro afligido y el corazón traspasado por una espada, en alusión a la profecía hecha por Simeón en la presentación del niño Jesús: “y una espada traspasará tu propia alma para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones” (Lucas 2, 34-35).
Ella se encuentra sentada rodeada por siete ángeles, así como por instrumentos de la pasión: la columna donde fue azotado su hijo, los dados que usaron los soldados para jugarse sus vestimentas y los clavos con los que lo crucificaron.
Arriba de la imagen de la madre dolorosa, está la de Jesús con la corona de espinas y la cruz, describió la investigadora del Museo Nacional del Virreinato (MNV), Itzamara Vargas Machiavelo, al hacer referencia a la pintura del siglo XVII, de dicho artista novohispano, "La Virgen de los Dolores", un óleo sobre tela que, acompañado por un corazón flamígero de plata atravesado por siete puñales, fue seleccionado como tema del mes de este recinto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en Tepotzotlán, que antiguamente fue sede del colegio jesuita de San Francisco Javier.
La historiadora detalló que en varias de las representaciones de la Virgen se puede ver a María con uno o siete puñales, en alusión a los dolores tomados del Evangelio: tres relativos a la infancia del Niño Jesús y cuatro relativos a la pasión de Cristo. “Fue por ello que también se seleccionó Corazón, una obra anónima del siglo XVIII, hecha de lámina de plata.
“El primer puñal refiere a la profecía de Simeón; el segundo, a la huida a Egipto para salvar al Niño Jesús; el tercero, a la pérdida de Jesús en el templo por tres días; el cuarto, al Nazareno con la cruz a cuestas cuando se encuentra a su madre María en el camino; el quinto, a la crucifixión; el sexto, cuando desciende de la cruz el cuerpo de Cristo sin vida, y el séptimo, a su sepultura”, explicó la investigadora.
Vargas Machiavelo invita al público a visitar este museo, ubicado en Tepotzotlán, Estado de México, fundado el 1 de septiembre de 1964, en el Antiguo Colegio Noviciado, y llega este año a su 60 aniversario.
El recinto cuenta con salas dedicadas a mostrar un acervo constituido por pinturas, esculturas, textiles, cerámica, vidrio, mobiliario, libros, lacas, metales y orfebrería más sobresalientes del virreinato en México.
Horario: martes a domingo, de 9:00 a 16:45 horas. Entrada general: 90 pesos. Menores de 13 años, estudiantes, profesores y personas de la tercera edad están exentos de pago. Los domingos la entrada es gratuita para las y los mexicanos, y extranjeros residentes con documento probatorio.





