Gravity, de Alfonso Cuarón, además de arrasar en las premiaciones también es una película taquillera que ya rebasó los 700 millones de dólares a nivel mundial, cuando su inversión fue de alrededor de 100 millones.

Las otras multinominadas de la noche no se quedan atrás. 12 años esclavo ya rebasó los 128 millones de dólares, seis veces más que su presupuesto estimado de 20 millones de dólares. Escándalo americano costó cerca de 40 millones de dólares y ya ganó 216.5 millones de dólares.

El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, con la actuación de Leonardo DiCaprio, rebasó fácil los 338.4 millones de dólares y costó 100 millones.

El Capitán Phillips y Tom Hanks son taquilleros y su película rebasó los 220 millones de dólares, con un presupuesto discreto de 50 millones de dólares.

Hay proyectos más pequeños a los que tampoco les ha ido mal en el balance, quizá por el hecho de estar nominadas. El club de los desahuciados, de Jean-Marc Vallée, llegó a 30.7 millones de dólares, una cifra menor, pero su presupuesto no rebasó los 5 millones. Philomena costó aproximadamente 12 millones de dólares y recaudó 82.1 millones, casi siete veces más.

Ella, de Spike Jonze, no fue un gran negocio: costó 25 millones y registró una taquilla de 28 millones. Nebraska, uno de esos filmes independientes que se cuelan en el Óscar, alcanzó una taquilla de 16.5 millones de dólares, poco más de los 13 millones que costó.

La animada Frozen, que también ser llevó un Óscar, ya rebasó los 1,000 millones de dólares a nivel mundial.

Poco antes y después de la entrega del Óscar varias de las películas se reestrenan y aumentan su taquilla entre 10 y 18 por ciento.