El desarrollo de la investigación científica en México está estrechamente ligado a la historia más reciente de nuestra máxima casa de estudios. La transición que la llevó a convertirse en la Universidad Nacional de México, el 22 de septiembre de 1910, sentó las bases para construir, al día de hoy, una de las comunidades científicas más sólidas a nivel nacional y de América Latina.

Actualmente, 26% del presupuesto universitario se destina a la investigación (9,816 millones de pesos en el 2015, lo que equivale a unos 615 millones de dólares). Desde Ensenada, Baja California, hasta Sisal, en Yucatán, 4,202 investigadores contribuyen a generar nuevo conocimiento en 22 institutos y ocho centros de investigación. En el 2014, la comunidad científica de la UNAM publicó 3,250 artículos especializados en revistas internacionales arbitradas, lo que representó 30% del total de artículos científicos publicados a nivel nacional. Física, medicina clínica y ciencias de la computación son las áreas con mayor impacto, de acuerdo con un análisis publicado por ScienceWatch en febrero del 2015.

El pasado 17 de noviembre, Enrique Graue Wiechers, médico oftalmólogo de 64 años, rindió protesta como rector de la UNAM para el periodo 2015-2019. El cambio en la dirección universitaria nos da la oportunidad para reflexionar cuáles son los retos que enfrenta la investigación y el desarrollo científico al interior de la universidad y a nivel nacional. Al respecto, el doctor Graue nos comparte algunos de sus puntos de vista.

En su proyecto de trabajo escribió: La universidad pública debe transformarse: la tradición y la fuerza de nuestras inercias ya no resultan suficientes para responder a las necesidades del país . ¿Cuáles son esas inercias y cuáles los retos que enfrentará para lograr esa transformación?

La UNAM tiene fortalezas inigualables: hoy en día están en nuestras aulas más de 300,000 estudiantes. Contamos con 115 carreras. La UNAM es la principal fuente de investigación del país (...). Con todo esto hemos crecido mucho y cuando uno crece tanto siempre quedan áreas que se deben reforzar. Debemos reintegrarnos más para consolidar lo logrado y seguir creciendo. Debemos trabajar hacia adentro. Debemos mejorar la calidad educativa, modernizar los planes de estudio y los métodos de evaluación, consensuado con la comunidad universitaria (...). En investigación, lo mismo, estamos muy fragmentados y debemos de consolidarnos.

A pesar de ser la 15 economía más grande del mundo, aún no hemos logrado tener la influencia global a nivel científico y en innovación que uno esperaría. ¿Qué nos falta para lograr que la ciencia mexicana alcance una posición de liderazgo internacional y cómo puede impulsarse este liderazgo desde el seno de la UNAM?

La UNAM, como dije, es la principal fuente de investigación del país. Difícilmente puedes encontrar un grupo iberoamericano tan numeroso de investigadores y en tantas y diversas áreas. Abarcamos todos los sectores que van desde un átomo hasta una galaxia, sin embargo, queda camino por recorrer y hay aspectos que se pueden mejorar. Debemos crear las oportunidades para que nuestros investigadores pueden movilizarse internacionalmente. Muchos podrían aspirar a un Nobel pero hay que establecer un puente para que sus investigaciones salgan de las paredes de la universidad. Además, debemos generar vínculos entre nuestros propios institutos de investigación, en ocasiones trabajamos de manera aislada y fragmentada.

Más talento

Para Enrique Cabrero, director del Conacyt, uno de los retos que enfrenta la UNAM es mantener la calidad de sus programas académicos actualizando su oferta con nuevas disciplinas que respondan a las necesidades del nuevo siglo.

Otro gran reto es la formación de recursos humanos. Contar con talento humano capacitado es un pilar esencial de la economía y la sociedad del conocimiento. La única alternativa para enfrentar este reto, tanto para la UNAM como para el país, es formar nuevos maestros y doctores , dice el doctor Cabrero, así como impulsar la incorporación de investigadores jóvenes. También enfrentamos como país el reto de contar con más investigadores de tiempo completo, en general .

Actualmente, hay en México un investigador por cada 1,000 habitantes entre la población económicamente activa. En contraste, el promedio en los países de la OCDE es de 7.7. Para Cabrero, no hay más receta que invertir en capital humano altamente calificado .

El Sistema Nacional de Investigadores cuenta con 23,000 miembros. En los últimos años se ha incrementado el número de investigadores y centros de investigación en el país , explica Jaime Urrutia, presidente de la Academia Mexicana de Ciencia. Es un aumento importante (aunque) comparado con la población y el PIB, se requiere continuar el crecimiento, ampliar los programas de apoyo y el número de universidades con investigación , añade.

Otro retos que enfrentan todas las instituciones públicas de investigación son: ser competitivos para atraer a los mejores investigadores a sus filas; que los proyectos científicos, básicos o aplicados, sean de alto valor; construir programas conjuntos con la Iniciativa Privada y vincularse con la industria en aplicaciones concretas del conocimiento complejo. Para el doctor Cabrero, uno de los aspectos más relevantes es lograr traducir el conocimiento en mayores niveles de bienestar para la sociedad .

Vinculación

Desde diversos ámbitos, se ha discutido mucho sobre la necesidad de fortalecer las capacidades de vinculación de las diferentes comunidades de la UNAM y otras instituciones públicas de investigación con los sectores gubernamental, social e industrial.

Con este fin, el Conacyt ha puesto en marcha diversos proyectos, como lo son algunas convocatorias destinadas a buscar soluciones para problemas nacionales prioritarios. El doctor Cabrero explica que la UNAM es actualmente la principal institución receptora de estos fondos. También se ha puesto en marcha un programa de estímulos a la innovación, que da apoyo a proyectos de la industria vinculados con la academia. Están también las cátedras para jóvenes investigadores que buscan impulsar la investigación de punta en temas prioritarios. Actualmente, hay 73 catedráticos (de 800 en el país) trabajando en la UNAM en temas de importancia nacional.

Para el doctor Urrutia, otras acciones concretas que pueden ayudar a la construcción de vínculos con otros sectores son la posibilidad de incubar empresas en las universidades o a través de parques científicos y tecnológicos que ofrecen oportunidades para generar sinergias .

Sector productivo, el gran ausente

Un elemento clave para lograr ser competitivos en la innovación y el desarrollo tecnológico es la participación del sector productivo. El sector productivo no está contratando investigadores y no está desarrollando alta tecnología , explica José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico. El sector productivo de países como EU, los países europeos, Japón, Corea, o Israel, contrata un número muy grande de investigadores para desarrollar proyecto, de manera que la vinculación no sólo se da de las universidades hacia el sector productivo sino también del sector productivo hacia los grupos que hacen investigación .

Para lograr transitar hacia una economía del conocimiento a gran escala será necesario generar incentivos que estimulen la inversión privada y que permitan a dicho sector acceder y utilizar el trabajo de los investigadores para generar nuevos procesos y productos. Si tu miras las inversiones típicas en Europa y EU, 30% de la inversión viene del gobierno federal y 60% restante viene del sector productivo y del sector privado , dice el doctor Franco. Si así fuera en México, con 0.5% de inversión federal que actualmente tenemos, y si el sector productivo y el sector privado invirtiera 1%, estaríamos en 1.5% de inversión global, una cifra similar a la de Brasil y estoy seguro de que estaríamos en una condición parecida (de desarrollo científico y tecnológico) si no es que probablemente mucho mejor , concluye el doctor Franco.

Para el doctor Cabrero, lograr que la ciencia mexicana alcance una posición de liderazgo internacional no será tarea fácil. Requiere la suma de esfuerzos de la administración pública federal, estatal, de las universidades y centros públicos de investigación y también, de la industria. Solamente con la colaboración de diferentes sectores será posible sumar recursos para hacer frente a este reto .