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Secretos de Salinger siguen ocultos a un año de su muerte
Un año después de la muerte de J.D. Salinger, poco más se sabe sobre el escritor de lo que se supo cuando estaba vivo.

Un año después de la muerte de J.D. Salinger, poco más se sabe sobre el escritor de lo que se supo cuando estaba vivo.
Esto no ha impedido que gente de afuera de su familia insista en la búsqueda, mientras sus familiares tratan de hacerlos desistir.
Los rumores de manuscritos inéditos terminados siguen siendo rumores; nadie está hablando. Todavía no hay libros electrónicos de Salinger ni adaptaciones cinematográficas de su obra a la vista. Un laureado biógrafo fue rechazado en su intento por escribir un libro autorizado sobre el legendario autor de The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno). Quien fue por años agente literario de Salinger, Phyllis Westberg de Harold Ober Associates, Inc., se abstuvo de comentar si sus herederos recibieron algún tipo de oferta, pero dijo que no habían autorizado ninguna biografía y que es muy poco probable que lo hagan. (El biógrafo interesado pidió no ser identificado citando un deseo, muy a lo Salinger, de privacidad).
Cuando murió a los 91 años, el 27 de enero del 2010, Salinger era una celebridad internacional, aunque pocos lo habrían reconocido físicamente de haberse topado con él. Evitó a los medios de comunicación la mayor parte de los últimos 50 años de su vida.
Además de The Catcher in the Rye , publicó sólo tres libros más: Nine Stories , Franny and Zooey y Raise High the Roofbeam, Carpenters and Seymour, an Introduction . Su última obra publicada, el cuento corto Hapworth 16, 1924 , apareció en la revista The New Yorker en 1965.
La viuda de Salinger, Colleen O'Neill, sigue viviendo en Cornish, el pequeño pueblo de New Hampshire adonde el escritor se mudó en los años 50 y donde los residentes honraron sus deseos de privacidad y de ser tratado como un ciudadano común. Unas semanas después de su muerte, O'Neill habló durante la asamblea municipal anual en Cornish, agradeciéndole a los vecinos por mantener su distancia e incluso por desviar a los curiosos que han venido en busca de la casa de Salinger.
Nada ha cambiado desde entonces, dicen vecinos y amigos.
Ella es una amiga. Respetamos la intimidad de la familia, eso es algo muy fuerte , dice la residente de Cornish Caroline Storrs.
Si alguien quiere ser una personalidad pública, lo puede ser. Si no, entonces no. Nadie desafía esa decisión en nuestra comunidad , dice el vecino de Salinger Peter Burling, quien describió a la viuda del autor como un verdadero placer y la mejor de las vecinas .
El señor Salinger dejó claro hace años que quería privacidad. Eso es lo que él quería y eso es lo que tendrá .
Las remembranzas emergieron tras su deceso, incluyendo una de Lillian Ross de The New Yorker, donde se publicaron muchos relatos de Salinger, pero los editores dicen que no han visto propuesta alguna para revelar detalles íntimos sobre el escritor. La única gran publicación es una biografía de Kenneth Slawenski, no autorizada, aunque incluye elogios de Peter Ackroyd y James Atlas. El libro salió el año pasado en Gran Bretaña y Australia y acaba de ser publicado en Estados Unidos por la editorial Random House.
Slawenski es un admirador de Salinger que creó el sitio de Internet
http://www.deadcaulfields.com en el 2004 y eventualmente convirtió su información en narrativa. J.D. Salinger: A Life de Slawenski ofrece antecedentes detallados sobre los primeros años del escritor y las influencias en su trabajo. Pero no incluye revelaciones sobre el más grande misterio editorial: ¿Qué escribió Salinger durante su retiro autoimpuesto? Si alguno de esos libros existe, ¿se publicará?
Slawenski, quien cita su respeto a la privacidad de Salinger y dice que nunca conoció al autor o siquiera visitó Cornish, tiene una corazonada , sólo una corazonada, de que algo se publicará el próximo año. Esto lo basa en conjeturas de que la viuda de Salinger y su hijo Matthew (a quienes no ha conocido) son más razonables que el autor.
Como evidencia, cita un acuerdo alcanzado recientemente fuera de la corte en Nueva York que prohibió la publicación en Estados Unidos (pero no en el exterior) de una segunda parte de Catcher escrita por Fredrik Colting, bajo el seudónimo de John David California. La demanda se inició en el 2009, unos meses antes de morir Salinger.