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Sofomes avanzan en criterios ASG, pero enfrentan rezagos en medición
Entidades del sector ya cuentan con productos crediticios alineados a estos criterios, particularmente en rubros vinculados con inclusión financiera, género y sostenibilidad.
En este proceso, algunas entidades han comenzado a adoptar la Taxonomía Sostenible de México, impulsada por la SHCP, la cual incorpora elementos diferenciadores como el enfoque de género.
Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) han comenzado a incorporar criterios ASG –ambientales, sociales y de gobernanza– en su operación y oferta de productos, aunque aún enfrentan retos importantes en la medición de su impacto y en la adopción de marcos como la taxonomía sostenible en México.
De acuerdo con la Asociación de Sofomes (Asofom), diversas entidades del sector ya cuentan con productos crediticios alineados a estos criterios, particularmente en rubros vinculados con inclusión financiera, género y sostenibilidad. Sin embargo, la mayoría aún no reporta de manera formal sus avances ni elabora informes de materialidad.
“Lo que hemos identificado a través de encuestas con socios es que varios ya tienen ciertos productos y métricas ASG, pero pocos los reportan o emiten reportes de materialidad. Incluso detectamos que al menos dos o tres ya cuentan con una evaluación externa –realizada por calificadoras– que valida el impacto social o ambiental de sus operaciones”, explicó Jorge Avante, director de Asofom.
En paralelo, el gremio trabaja en la construcción de capacidades técnicas para fortalecer esta agenda. A través de un comité especializado, en colaboración con la International Finance Corporation (IFC), las Sofomes desarrollan un diagnóstico y una hoja de ruta orientada a mejorar la medición de impacto y el diseño de productos enfocados en mujeres, medio ambiente y gobierno corporativo.
En este proceso, algunas entidades han comenzado a adoptar la Taxonomía Sostenible de México, impulsada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la cual incorpora elementos diferenciadores como el enfoque de género. No obstante, su implementación aún enfrenta obstáculos.
Javier Garza Hoeffer, presidente nacional de Asofom, advirtió que persiste un amplio desconocimiento en el sector sobre cómo clasificar los productos financieros bajo estos criterios, lo que limita su adopción.
“Hay mucho desconocimiento sobre cómo implementar las taxonomías. Hacemos financiamientos, pero no sabíamos cómo clasificarlos ni los teníamos integrados en nuestros manuales. Por eso estamos impulsando capacitaciones constantes, tanto con IFC como con el BID Invest, para mejorar la clasificación y fortalecer nuestros procesos”, señaló.
Detrás del enfoque ASG
A pesar de estos desafíos, la adopción de estándares ASG también responde a una estrategia para diversificar las fuentes de financiamiento.
De acuerdo con Avante, el alineamiento con estos criterios permite a las Sofomes acceder a recursos internacionales en mejores condiciones, al tiempo que refuerzan su papel en la inclusión financiera.
“Nos mueve la inclusión financiera, pero también el acceso a fondeo. Al atender a segmentos que muchas veces quedan fuera del sistema tradicional, impactamos directamente en el componente social de los criterios ASG. Adoptar estos estándares nos permite acceder a financiamiento más competitivo y seguir ampliando nuestra cobertura”, mencionó Avante.
Al respecto, Garza Hoeffer, señaló que las Sofomes han consolidado su papel como el primer punto de acceso al crédito en segmentos desatendidos por la banca tradicional, al financiar a pymes, microempresarios, mujeres con micronegocios y comunidades remotas, incluso desde antes de la implementación de la taxonomía sostenible.