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Nuvei: el nuevo reto de los pagos digitales en México es la ejecución operativa
Steve Vincent, vicepresidente senior de ingresos y estrategia comercial para las Américas en la firma canadiense de pagos, señaló que el comercio digital en México ha crecido más de 200% en los últimos seis años.
Pagos digitales. Foto EE:
México ha avanzado de manera significativa en infraestructura digital; sin embargo, persisten retos estructurales dentro del sistema de pagos. La fragmentación entre plataformas y actores continúa generando complejidad operativa y experiencias inconsistentes entre canales. Los sistemas funcionan de forma adecuada en condiciones normales, pero presentan fricciones cuando enfrentan escenarios de alta presión, de acuerdo con la firma canadiense de pagos Nuvei.
Steve Vincent, vicepresidente senior de ingresos y estrategia comercial para las Américas en Nuvei, señaló en entrevista con El Economista que el comercio digital en México ha crecido más de 200% en los últimos seis años, además 77% de las transacciones ya se realizan desde dispositivos móviles, lo que ha elevado de forma significativa las exigencias sobre el desempeño del sistema de pagos.
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“Eventos de alto impacto como el Mundial 2026 pondrán a prueba esta capacidad en condiciones reales: picos de demanda, flujos transfronterizos y expectativas elevadas por parte de consumidores internacionales. La pregunta ya no es si la infraestructura está ahí, sino si puede ejecutar con confiabilidad y sin fricción a gran escala”, señaló.
De acuerdo con Vincent, este nivel de escala ejerce una presión real sobre todo el ecosistema, ya que la infraestructura no solo debe estar disponible, sino operar de manera estable y confiable frente a altos volúmenes de transacciones, una creciente diversidad de métodos de pago y patrones de consumo cada vez más complejos.
“Todavía existe fragmentación entre plataformas, participantes y flujos de pago, lo que incrementa la complejidad operativa. Además, la experiencia del usuario no siempre es consistente entre canales: lo que funciona bien en un entorno no necesariamente se replica en otro. Y, en muchos casos, los sistemas operan adecuadamente en condiciones normales, pero presentan fricción cuando enfrentan picos de demanda o escenarios de alta presión.”, señaló el directivo.
Vincent advirtió que uno de los principales puntos débiles del ecosistema mexicano es la falta de integración plena entre sus distintos componentes. Aunque existen múltiples participantes y soluciones, la fragmentación sigue generando fricciones operativas y experiencias inconsistentes para los usuarios.
“La oportunidad para México no es agregar más soluciones, sino mejorar la integración, la coordinación y la ejecución del ecosistema existente”, apuntó Vincent.
Este desafío cobra mayor relevancia en un mercado donde casi el 80% de los compradores en línea ya adquiere productos en comercios internacionales, comparando de forma constante la experiencia local con estándares globales. Cuando la interoperabilidad no avanza al mismo ritmo que la adopción, el impacto no es solo técnico, sino también económico y reputacional.
“La fricción impacta más que una sola transacción: impacta la confianza. Cada experiencia negativa reduce la credibilidad del sistema y condiciona el comportamiento futuro del usuario”, explicó el vicepresidente senior de Nuvei.
El directivo subrayó que esta dinámica se vuelve aún más crítica a medida que el uso de efectivo continúa disminuyendo y más consumidores migran hacía los pagos digitales. De acuerdo con las estimaciones compartidas, el efectivo podría representar apenas alrededor del 3% de los pagos hacia 2027, lo que eleva la importancia de construir experiencias confiables y consistentes.
En este contexto, también se redefine el rol de los proveedores dentro del ecosistema. Desde la perspectiva del usuario final, la complejidad de emisores, adquirentes, redes y plataformas simplemente no existe.
“Para el consumidor, un pago fallido es una experiencia fallida. No hay distinción entre actores”, afirmó Vincent.
Por ello, señaló que los pagos han dejado de ser una función meramente operativa para convertirse en infraestructura estratégica del negocio, donde la responsabilidad se distribuye, pero la percepción recae en una sola experiencia. La capacidad de orquestar esa complejidad, anticipar fricciones y optimizar el desempeño se vuelve clave para sostener la adopción.
Tendencias
De cara al futuro, las tendencias apuntan a una evolución hacia pagos cada vez más integrados y menos visibles para el usuario. Wallets, tokenización y pagos embebidos avanzan en la medida en que reducen fricción y mejoran el desempeño real del sistema.
“La adopción estará impulsada menos por tecnologías aisladas y más por experiencias de pago móviles simples y confiables, con menor fricción y menos rechazos”, sostuvo Vincent.
Sin embargo, el consenso es que la innovación por sí sola no garantiza una adopción sostenible. La consistencia operativa y la confianza construida a lo largo del tiempo serán determinantes.
“La adopción no depende únicamente de la innovación tecnológica, sino de la consistencia y la confianza que se construyen con el tiempo. Cada experiencia cuenta”, concluyó.
Hacia el 2026, el futuro de los medios de pago en México estará definido menos por la cantidad de opciones disponibles y más por su capacidad para operar de forma coordinada, confiable y sin fricciones bajo presión real de mercado, consolidándose como una pieza crítica para el crecimiento del comercio digital.