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Sector Financiero

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México con rezago en open finance, pese a potencial para detonar competencia fintech

Sería una señal muy positiva que el país habilitara a emprendedores e inversionistas a desarrollar soluciones que pueden tener un impacto significativo.

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El ecosistema fintech en México alcanzó 795 empresas en el 2026, con una tasa de mortalidad de 5% y 70% de las compañías con más de cinco años de operación, lo que refleja un proceso de madurez y consolidación. Sin embargo, este avance no ha sido homogéneo, debido a que las finanzas abiertas (open finance) muestran rezagos frente a otras verticales, en un entorno donde la falta de definiciones regulatorias ha comenzado a limitar su desarrollo.

El Finnovista Fintech Radar México 2026 advierte que esta categoría “disminuye en gran medida” como consecuencia directa de la ausencia de avances normativos, lo que ha derivado en ajustes de modelo de negocio e incluso en la salida de participantes.

“Uno de los grandes retos en México es avanzar con la regulación en open finance. Sería una señal muy positiva que el país diera ese paso y habilitara a emprendedores e inversionistas a desarrollar soluciones que pueden tener un impacto significativo tanto en la población como en la competitividad”, destaca Fermín Bueno, cofundador de Finnovista.

El open finance se sustenta en el intercambio estructurado de datos financieros entre instituciones a través de interfaces tecnológicas, habilitando productos interoperables y servicios financieros embebidos en distintos ecosistemas digitales.

“Se traduce en que los datos que resguardan bancos y otros proveedores financieros –de consumidores y pymes– puedan ser utilizados de forma interoperable. Es la creación de capas tecnológicas que interactúan entre sí y permiten compartir información para generar nuevos servicios”, señala Bueno.

En México, el Artículo 76 de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech), promulgada en el 2018, establece las bases para un modelo de finanzas abiertas. No obstante, a ocho años de su publicación, la falta de regulación secundaria mantiene inoperante este esquema, limitando su implementación efectiva.

Hasta la fecha, las únicas entidades que hoy cuentan efectivamente con regulación secundaria operativa en open finance son las sociedades de información crediticia y las cámaras de compensación. Mientras que el resto de las entidades financieras (bancos, fintech, sofipos, etc.) sigue a la espera de disposiciones equivalentes para poder implementar plenamente el intercambio de datos conforme a la Ley Fintech.

Cae segmento

De acuerdo con el radar, el número de empresas locales en esta vertical cayó de 21 en el 2024 a 13 en el 2025, lo que representa una contracción de 38%. Se trata del único segmento que presenta una disminución de esta magnitud, evidenciando el impacto directo de la incertidumbre regulatoria.

Sin lineamientos que obliguen, estandaricen y den certeza jurídica al intercambio de datos, el flujo de información financiera continúa dependiendo de acuerdos privados, lo que limita la escalabilidad de soluciones y reduce los incentivos para la inversión.

“Sin una definición clara del open finance, es muy difícil competir. No se tiene certeza sobre qué tipo de regulación aplicar ni bajo qué condiciones operar, lo que genera un entorno de incertidumbre que frena el desarrollo del sector”, indica Bueno.

La ausencia de reglas también condiciona la entrada de nuevos participantes. Aunque México cuenta actualmente con 316 fintech extranjeras operando –principalmente en segmentos como pagos e infraestructura–, el desarrollo de open finance podría detonar un nuevo ciclo de inversión y expansión si existiera claridad regulatoria.

“Si México abre el open finance, puede convertirse en un mercado altamente atractivo. Es el segundo mayor mercado de América Latina y podría atraer a empresas tecnológicas globales interesadas en participar como habilitadores dentro del sistema financiero”, resalta Bueno.

El potencial de esta vertical no se limita al sistema financiero tradicional. Su desarrollo está directamente vinculado con la habilitación de nuevos modelos de negocio y la incorporación de actores no financieros en la provisión de servicios.

“Open finance permite que nuevos jugadores participen en igualdad de condiciones. Sin una definición clara, esa posibilidad simplemente no se materializa, y el sistema pierde dinamismo competitivo”, destaca Bueno.

México es el segundo mayor mercado de América Latina y podría atraer a empresas tecnológicas globales interesadas en participar como habilitadores dentro del sistema financiero

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