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Política

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La Universidad Anáhuac profundiza su oferta educativa ante desastres

La emergencia tras los sismos de septiembre  hizo evidente la necesidad de formar profesionistas para la contingencia y la resiliencia.

Foto: Cortesía

La devastación que dejaron los sismos del 7 y 19 de septiembre en el centro del país no tomaron desprevenida a la Universidad Anáhuac México, que lleva ya algunos años trabajando en un plan de contingencias, pero sí le plantearon la necesidad de transitar de la responsabilidad social al campo de la protección civil.

Desde la Facultad de Responsabilidad Social, pionera en México en la disciplina, la Universidad Anáhuac desarrolla un plan de acción para enfrentar emergencias y desastres naturales con tres vértices: la formación universitaria en el campo de la responsabilidad social, la innovación y el desarrollo sustentable, la ayuda a las comunidades y la resiliencia de la comunidad universitaria.

El doctor Miguel Ángel Santinelli Ramos, quien recién asumió la dirección de la Facultad de Responsabilidad Social (FRS) conversa con El Economista en el marco del X Congreso Internacional CLARES y explica que los terremotos de septiembre dejaron un aprendizaje en la comunidad estudiantil y académica que se verá reflejada en el fortalecimiento curricular.

Detalla que la Universidad Anáhuac cuenta con un programa de licenciatura en responsabilidad social y desarrollo sustentable, una maestría presencial y en línea, y un doctorado en innovación y responsabilidad y todos estos programas integran conocimientos de cómo enfrentar fenómenos hidrometeorológicos y catástrofes, como pueden ser los temblores, refiere Santinelli.

“La intervención en este tipo de crisis es un tema transversal que se aborda en todos nuestros programas; no obstante, los eventos de septiembre nos colocaron ante la evidencia de que tenemos que fortalecer nuestros currículos, porque si bien es cierto que nuestros programas abordan estas problemática, probablemente a partir de estudios de caso en otros países, hoy en día tendrán que ser nuestro estudios de caso los que se estén abordando, y también tendremos que pasar de un tema académico a un tema más pragmático, es decir, que podamos tener respuesta temprana a este tipo de eventos, no sólo de manera intelectual sino también desde el punto de vista operativo; que nuestros alumnos, nuestros maestros, que viven el día con día, y que están aprendiendo estos procesos, puedan implementar ese conocimiento en el momento que ocurran los siniestros, no sólo como un proceso de ayuda, sino como parte de un proceso pedagógico, de ir y poner los conocimientos en práctica”, señala.

Para enfrentar la emergencia de los sismos de septiembre, relata Santinelli, la Universidad Anáhuac puso en marcha su plan de contingencias denominado Plan Anáhuac: la institución suspendió por tres sus actividades cotidiana, dispuso su centro de exposiciones como centro de acopio y organizó el envío de ayuda humanitaria y víveres a las comunidades afectadas en la Ciudad de México, Puebla y Oaxaca, a través de sus campus en esas localidades y con el apoyo del Grupo Modelo que facilitó medios de transporte para hacer llegar el auxilio.

El Plan Anáhuac cuenta con un protocolo que se activa para monitorear la emergencia que se produce y detona una serie de acciones de comunicación para buscar entre la comunidad el apoyo que se requiere y hacerlo llegar a los afectados.

En este caso, también se brindó ayuda médica y atención psicológica en coordinación con las facultades de Medicina y de Psicología para auxiliar a la población.

Y por otro lado, además de apoyar a las comunidades, la Universidad Anáhuac también cuenta un protocolo de resiliencia, que permite que la vida de la universidad se reconstruya y vuelva a la normalidad lo antes posible, en caso del impacto de un fenómeno catastrófico.

Santinelli Ramos, miembro de la Academia Mexicana de Educación desde el pasado mes de agosto, adelanta que a raíz de los terremotos, desde el doctorado están desarrollando, de la mano con la Facultad de Psicología, un diagnóstico para saber qué pasó en las comunidades que sufrieron el temblor en la Ciudad de México, cómo resultaron afectadas más allá del colapso material y del impacto psicológico que vivieron en este acontecimiento.

¨Una maestra que estudia con nosotros el doctorado y que forma parte de un grupo de experto a nivel mundial que estudia el impacto ambiental y la respuesta ante catástrofes y emergencias está encabezando este proyecto de diagnóstico social, pero todavía es muy pronto para dar a conocer los protocolos que se establecieron y cuáles son los objetivos y la metodología con la que vamos a tratar de investigar cómo estos eventos impactan a las personas de manera individual y cómo afectan el colectivo social,” puntualizó el director.

Finalmente, Santinelli Ramos adelantó que están diseñando un diplomado en protección civil, “y creemos que este diplomado va agrupar todas estas estrategias, todos estos conocimientos de manera muy puntal, con un enfoque profesionalizante, para no tener que venir a conseguir un grado académico para responder a las emergencias.”

El diplomado, de aproximadamente unas 140 horas, estará dirigido “a capacitar a determinadas personas con liderazgo dentro de las estructuras organizacionales para que puedan decantar todo este conocimiento y activarlo en el momento que se requiera”, apuntó.

francisco.deanda@eleconomista.com.mx

erp 

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