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Tres tipos de cuidado
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Supe de ellos tres durante la misma semana. No me pasa seguido encontrar con tal frecuencia a monstruos “made in Mexico”.
Ustedes están acostumbrados a leer siempre sobre los mismos ricos mexicanos que aparecen en todos los rankings que exhiben barreras meritocráticas. Pero si leen sobre Omar, Esteban y Emilio, quizás puedan tener un mejor día hoy.
Omar es mitad egipcio y nació en la Ciudad de México. En estos días busca emprendedores que requieran un socio y al menos un millón de dólares para empujar su empresa tecnológica.
A Esteban lo vi ayer 16 de abril. Entre varios negocios, tiene una empresa con la que ofrece “nube”, ese servicio para que las organizaciones guarden información fuera de sus servidores.
Pero me llamó la atención que sacó de su propio dinero para patrocinar e iniciar —toda proporción guardada— una suerte de “Davos”, pero para startups. Un punto de reunión en México, alejado de la capital, en el que pueda hablarse con el foco suficiente como para forjar fraternidades.
Ayer presentó el primer foro “Yucatech”, en Mérida, y pretende que sea una tradición anual.
Y no lo conozco todavía, pero en mi intención de encontrar a paisanos emprendiendo con tecnología profunda, me hablaron de Emilio Andere. Es cofundador y CEO de Wafer, una startup de punta en IA y hardware especializado, con un perfil robusto en matemáticas e investigación en machine learning. Su valor radica en una combinación de formación académica exigente, experiencia en equipos de alto nivel técnico y tracción concreta en startups respaldadas por ecosistemas de élite. Originario de Querétaro, creció en Guadalajara y estudió Matemáticas en la Universidad de Chicago. Si van a apostar por un mexicano que intente cosas grandes con hardware e inteligencia artificial, deberían ponerle atención.
Pero regresemos a Omar El Gohary, un emprendedor del que difícilmente escucharon antes, pero que junto con sus socios vendió en 2023 su joven empresa por más de 460 millones de dólares. Eso es algo que muy pocos mexicanos pueden decir. Encarna a un perfil poco visto: no surgió del mito del fundador precoz, sino de la disciplina del mundo corporativo. Estudió ingeniería química en la Ibero, trabajó en Procter & Gamble hasta 1998 y desde ahí acumuló experiencia, relaciones y criterio hasta dar el salto años después.
Junto con un socio alemán construyó G2K en 2012, una compañía que integró sensores, IA y sistemas operativos para ciudades, logística y retail, hasta competir y ganar frente a gigantes como Siemens, Bosch, Huawei e IBM. La compañía fue vendida a ServiceNow.
“¿Con ese dinero, por qué no te tiraste a la hamaca?”, le pregunté a este hombre que está en sus cincuenta. “Porque nada más se vive una vez y el cerebro tiende a seguir activo, ¿no? No es mi plan quedarme sin hacer nada, sino crear lo siguiente”. Lo siguiente es Magnat, su fondo de inversión en empresas tecnológicas con un software que agiliza el due diligence de los postores para seleccionarlos o descartarlos.
Luego está Esteban Rey, emprendedor tecnológico hecho a prueba de tropiezos cuyo destino fue definido por su calidad de “pésimo empleado”. Dejó su trabajo a los 21 años y desde entonces fundó varias empresas: una fallida en ciberseguridad, otra de expedientes clínicos, una fábrica de software y OnCloud, que vendió tras 13 años. Hoy lidera Ignia Cloud, que acompaña a empresas poco sofisticadas en temas de nube, seguridad y modernización digital, con soluciones aterrizadas a su operación real.
Este país está lleno de emprendedores. Cada quien hace lo que puede con lo que tiene. Algunos, con una canasta y una bicicleta que mutan en negocio de tacos. Otros, cargados con una educación clave que les abrió los ojos hacia otras bicicletas y otras canastas.
Por eso, en días en los que México anticipa gritos futboleros de “sí se puede”, les propongo: “si sé, puedo”. Estudiar duele, pero paga. Formar relaciones apuntala. Arriesgarse es la consecuencia.
Todo eso conforma un ciclo de emociones, y de eso trata la vida. Que les vaya bien. Buen fin de semana.