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Racismo extremo
Lucía Melgar | Transmutaciones
El racismo, exacerbado en Estados Unidos desde el inicio del actual gobierno, llegó la semana pasada a extremos escalofriantes con la creación del portal oficial “aliens.gov” que equipara a la población migrante indocumentada con peligrosos extraterrestres. Precedido por el anuncio de la desclasificación de material sobre supuestas incursiones alienígenas en nuestro planeta, este portal manipula al público para infundir miedo y propagar la deshumanización y la delación de los “otros”. Este no es un capricho estúpido o un chiste cruel más de quien ya se representó como piloto tirando literalmente mierda sobre sus críticos, es otro episodio del guión racista de grupos que promueve la “supremacía blanca”, el machismo violento y la normalización del odio.
El video difundido en este portal oficial retoma la idea de que el gobierno de Estados Unidos ha ocultado por sesenta años información sobre la vida en otros planetas. Trump, afirma la voz narrativa, es el primero que se atreve a sacarla a la luz. Alude enseguida al fantasma de los seres peligrosos indistinguibles que, entremezclados con la masa, amenazan a los ciudadanos comunes, o a la humanidad, recurso común en ciertos programas sobre asesinos seriales, que “se parecen a nosotros”, o en películas de ciencia ficción. El doble sentido de “alien” (extranjero /extraño o alienígena) da pie a una retórica del miedo que transforma a millones de personas en una amenazante masa indistinguible:
“Los ‘aliens’ han estado caminando entre nosotros, viven en nuestros barrios, interactúan con nosotros […] compran en las mismas tiendas, asisten a las mismas escuelas que nuestros hijos y viven aparentemente una existencia humana normal “.
Como si el estigma del engaño y la deshumanización no bastaran, se añaden la exclusión y la demonización: “no pertenecen a este país” y, como ya “alertó” Trump, representan un “verdadero peligro” para “cada familia americana, cada comunidad y el futuro de nuestra nación”. Los ecos de un pasado atroz deben resonar en todo conocedor de la historia del siglo XX, en los descendientes de grupos perseguidos en Estados Unidos por el Ku Klux Klan, en los sobrevivientes de persecuciones y guerras, donde se vilifica a todo un grupo como amenaza que hay que erradicar.
El discurso (oficial, insisto)- no instiga (aún) a la “defensa propia”: contra la reacción solidaria de vecindarios y ciudadanía consciente, promueve la apatía ampliando la mentira: “Si has presenciado la abducción de un ‘alien’, no te alarmes. El ‘alien’ está en buenas manos. Nos ocuparemos de esto y lo devolveremos seguro a su lugar de origen. “. La elisión de “detención”, ilegal, violenta, o “secuestro”, concuerda con el guión marciano: las buenas autoridades te protegen de los malos. Así, contra las crecientes denuncias de abusos y condiciones carcelarias inhumanas, de deportaciones arbitrarias e incluso de asesinatos (de ciudadanos estadounidenses o de migrantes documentados o no), se niegan los hechos. Olvidando “la defensa de la Libertad” contra los regímenes donde se espiaba y delataba, se invita además al espectador a participar en el récord de detenciones (mostradas en un mapa de calor) con un enlace a ICE para denunciar a “’aliens’ sospechosos” y ser, implícitamente, buenos ciudadanos que contribuyan a detener a estos “millones de ILEGALES (sic) que invadieron nuestro país bajo el manto de la obscuridad”.
La manipulación del miedo al extraño, imbuido a través de la socialización y favorecido por condiciones económicas inciertas o negativas, el recurso a la amenaza latente representada por todo un grupo (“diferente de nosotros”), las alusiones a una defensa necesaria contra “enemigos” buscan justificar esta política y ganarle apoyo activo: “Asegura la frontera. Reporta a todos” es el mensaje final de un gobierno que se mofa de los derechos humanos, pisotea sus propias leyes, institucionaliza el racismo y emprende guerras ilegales.
Perseguidos también por su propio gobierno, personas y grupos civiles protestan, litigan y documentan estas atrocidades para el futuro; buscan fortalecer la resistencia contra las aspiraciones totalitarias del régimen.