Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

Incertidumbre estructural: México frente al reto del mercado global

Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero

La semana exige una lectura honesta: el mercado opera bajo una incertidumbre que no es coyuntural, sino estructural. En los próximos seis meses, tres fuerzas (crecimiento, aranceles y tasas de interés) marcarán el pulso de la inversión, el crédito y la valuación de activos. La clave no será adivinar el futuro, sino calibrar riesgos con datos.

Las expectativas de crecimiento para 2026 son positivas. Tras un 2025 débil, con estimaciones cercanas a 0.3%, se anticipa un repunte gradual en 2026, más por normalización que por la aparición de un nuevo motor de expansión.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estima un crecimiento de entre 1.8% y 2.8% para el Producto Interno Bruto, muy superior a las proyecciones del consenso internacional: FMI 1.4%, Banco Mundial 1.1%, OCDE 1.1%, y encuestas de Banxico y Citi en 1.4%.

La CEPAL ubica a México entre las economías de menor dinamismo en la región, con una proyección de 1.3% y un entorno presionado por la política comercial y migratoria de Estados Unidos. En tanto, voces del sector privado y colegios de economistas advierten escenarios de entre 0.5% y 1.0% por la incertidumbre del T-MEC y la inversión contenida; algunos análisis sitúan el crecimiento en torno a 1.6%.

Un nuevo mapa de costos y decisiones

Las disposiciones arancelarias en Norteamérica y Europa están reconfigurando cadenas de suministro. El nearshoring, que en 2025 fue motor de atracción de capital, enfrenta ahora un escenario menos predecible: las reglas del juego cambian rápido y las empresas deben decidir si consolidan operaciones en México o buscan alternativas en Asia.

Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor el decreto que modifica las tasas del Impuesto General de Importación (IGI) en la TIGIE, sin reglas de transición, lo que implica un impacto directo en costos y planeación de compras. Para importaciones desde países sin tratados de libre comercio (incluido China), los nuevos aranceles van de 5.0% a 50.0%, con efectos diferenciados por sector y cadena de suministro.

Tasas de interés: el gran condicionante

La política monetaria sigue siendo el factor decisivo. La expectativa de ajustes adicionales por parte de la Reserva Federal y del Banco de México mantiene a los inversionistas en alerta. Un entorno de tasas altas prolongadas puede enfriar el crédito y limitar el dinamismo del mercado interno.

El Banco de México cerró 2025 con un ciclo de recortes que llevó la tasa de referencia a niveles por debajo del pico restrictivo; decisiones previas la ubicaron en 7.75% en agosto de 2025, con la meta de inflación en 3.0% hacia 2026. La tasa de referencia y los precios de mercado siguen siendo el ancla de valuación y del costo de financiamiento; la sensibilidad del crédito y del consumo a movimientos marginales permanece elevada.

Recortes graduales, condicionados a la trayectoria de inflación y al entorno externo, implican que el costo del financiamiento seguirá siendo un filtro duro para proyectos futuros con márgenes estrechos.

Avances y desafíos para la Bolsa en un entorno exigente

La Bolsa Mexicana de Valores mostró avances relevantes en 2025, reflejo del apetito por activos locales y de confianza en sectores estratégicos como infraestructura y energía. El punto de partida para 2026 es mejor que hace un año, pero más frágil por el nuevo régimen arancelario, la sensibilidad a la política monetaria y la necesidad de que las emisoras fortalezcan su transparencia y estrategias de largo plazo para retener inversionistas.

Con tasas aún restrictivas en términos reales, los múltiplos se sostienen solo si hay crecimiento de utilidades y disciplina de capital; el carry sigue compitiendo con la renta variable. El mercado demanda mayor información, muestra una sensibilidad creciente al tipo de cambio y exige planes de mitigación claros para retener inversionistas institucionales.

Escenario base para los próximos seis meses

Crecimiento: Entre 1.0 y 1.6%, con alta dispersión por sector y región, y un potencial de mejora limitado por la inversión condicionada al T-MEC. Se deben priorizar proyectos con retornos claros y ciclos de caja cortos, además de realizar pruebas de resistencia con supuestos de demanda más baja.

Tasas de interés: Sesgo de relajación gradual condicionado a la inflación, con un costo del crédito aún elevado en términos reales. Para muchas empresas será determinante refinanciar deuda cara, escalonar vencimientos, proteger flujos y usar coberturas donde el riesgo de tasa sea material.

Conclusión. La incertidumbre no es un enemigo: es el terreno de juego. En los próximos seis meses, la disciplina estratégica será la ventaja competitiva: ajustar supuestos de crecimiento, reconfigurar cadenas ante el nuevo régimen arancelario y gestionar el costo financiero con precisión quirúrgica.

Quien convierta datos en decisiones, sin nostalgia por el ciclo pasado, tendrá más probabilidades de sostener valor en un mercado que premia la claridad y castiga la improvisación.

Temas relacionados

Economista y analista de economía y finanzas. Consultor de personas físicas y morales. Docente nivel superior, conferencista. Miembro del Consejo Asesor de UVM-Coyoacán. Editor de Vínculo Económico, canal digital. Comentarista en radio y televisión y colaborador en revistas especializadas del sector financiero.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas