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Futurismo, es posible sólo en Morena
José Fonseca | Café político
Uno tiene la impresión de que a nadie parece inquietar particularmente que, para los medios, el único futurismo que, para la elección presidencial de 2030, son noticia solamente los nombres de personajes de Morena.
Lo cual, para quienes disfrutamos esperanzados la efímera primavera democrática que vivió México desde 1997 hasta 2018, tal hecho puede ser una mala noticia, pues sólo prueba el asfixiante control que tiene “la revolución de las conciencias”.
Para quienes son optimistas irredentos, la noticia podría ser buena, pues le da estabilidad a una sociedad en crisis, muy similar a la estabilidad política y social que durante casi ocho décadas dio a México el PRI, el partido hegemónico del siglo pasado. ¿Cómo decía Juan Gabriel? Te pareces tanto a mí, que no puede engañarme.
Riesgosas, las decisiones coyunturales
Aquí se ha relatado la sugerencia a Fox y su equipo en noviembre de 2000 por José Ángel Gurría, saliente titular de la SHCP, “en lugar de déficit cero, hagan un presupuesto con déficit de 3%, muy manejable; pero tendrán 200 mil millones para aguantar dos años la recesión que tendrá Estados Unidos y mantener la tasa de crecimiento en 5%.
Vicente Fox y su equipo rechazaron la propuesta, pues, su decisión coyuntural de política fue cumplir con la promesa de campaña de un déficit cero. El resultado fue, no sólo que desde entonces México no ha podido crecer al 5%, lo estancó en el mediocre crecimiento de 2 por ciento que hoy, 26 años después, es apenas de 1.2%.
Es una advertencia para intentar al menos fijar límites a las decisiones coyunturales que sean tomadas en momentos de crisis, pues se corre el riesgo, dicen los que saben, de que se generen consecuencias estructurales que afectan el futuro político y social y que padecerá la siguiente generación.
Poder, no ideología, motiva políticos
Con pragmatismo, el peruano James Bayky destaca en su nueva novela “Los golpistas” que el poder “es como un narcótico adictivo y, aunque lo ubica en el contexto de la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Hugo Chávez y sentencia: “los políticos, de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de desilusionarte.
Explica cómo, al salir Chávez de la cárcel, Fidel Castro lo recibió en la Habana y aconsejó: “olvídate de dar más golpes, funda un partido político y barrerás, por tu carisma” y en la novela nos dice que por eso la dictadura cubana y a venezolana han durado generaciones.
Describe a Castro como “dictador popular y carismático, al tiempo que astuto y maléfico, que no dudó en fusilar a sus amigos”, y a Chávez como “encantador de serpientes”. Y concluye: “no es la ideología, es el poder”.
NOTAS EN REMOLINO
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