Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Avances y nuevas brechas digitales en México

Ernesto Piedras | Inteligencia competitiva

Durante más de dos décadas, la política pública y la industria de las telecomunicaciones compartieron un objetivo común: conectar a los mexicanos.

La expansión de las redes, la competencia entre operadores, la reducción en los precios de los servicios y la masificación de los teléfonos inteligentes permitieron aproximarnos, por primera vez, a una verdadera universalización del acceso a internet.

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 del INEGI confirma que ese objetivo está prácticamente cumplido. Hoy, México registra 104.9 millones de usuarios de internet, equivalentes a 86.1% de la población de seis años o más, un nuevo máximo histórico que refleja una sociedad crecientemente digital.

Conectividad al alza pero con nuevas brechas. Uno de los resultados más alentadores es la aceleración de la conectividad en las zonas rurales. Mientras que en las localidades urbanas, la penetración de internet aumentó de 86.9% a 88.9%, en las rurales avanzó de 68.5% a 75.2% en apenas un año, el mayor incremento registrado en casi una década.

Este avance confirma que la infraestructura de telecomunicaciones continúa extendiéndose hacia regiones históricamente rezagadas y que la brecha territorial continúa reduciéndose, si bien todavía con una cuarta parte de las localidades pendientes de cobertura. Pero conforme disminuyen las diferencias, emergen otras desigualdades mucho más complejas. Estar conectado ya no garantiza participar plenamente de la economía digital.

La diferencia ahora radica en la calidad de la conexión, las capacidades digitales de las personas y, sobre todo, en los dispositivos disponibles para transformar esa conectividad en productividad.

Smartphone: el eslabón esencial. El teléfono inteligente continúa siendo el gran habilitador de la inclusión digital. Actualmente, 97.3% de los internautas accede a internet mediante un smartphone, convirtiéndolo en la principal puerta de entrada al ecosistema digital mexicano.

Hoy, millones de personas utilizan servicios financieros, comercio electrónico, aplicaciones de movilidad, redes sociales y plataformas de comunicación desde prácticamente cualquier lugar.

La digitalización mexicana se ha construido sobre dispositivos móviles, pero la economía digital demanda herramientas con mayores capacidades.

Rezago en tenencia de computadoras. Al respecto, escasamente 44.7% de los hogares cuenta con una computadora y tan solo 36.2% de los usuarios utiliza este tipo de equipos para conectarse a internet.

Esta diferencia no es menor. El smartphone resulta ser herramienta esencial para consumir información y mantenerse comunicado, pero difícilmente sustituye las capacidades productivas que ofrecen las computadoras para operaciones complejas como desarrollar software, analizar datos, crear contenidos, programar o realizar actividades educativas y laborales avanzadas.

Hacia una nueva agenda digital. La ENDUTIH 2025 también revela que los usos más sofisticados de internet siguen siendo minoritarios. Mientras la comunicación y el entretenimiento alcanzan niveles cercanos a la universalidad, apenas 37.3% de los usuarios realiza compras en línea, 35.6% efectúa pagos digitales, 32.9% utiliza servicios bancarios y únicamente 21.6% emplea servicios en la nube.

En otras palabras, los mayores beneficios económicos de la digitalización todavía no llegan a la mayoría de los mexicanos.

Por ello, la siguiente etapa de la política digital no debe medirse únicamente por cuántas personas logran conectarse, sino por cuánto valor obtienen a partir de esa conectividad.

La prioridad ahora debe consistir en fortalecer las habilidades digitales, ampliar el acceso a dispositivos con capacidades productivas, incentivar el uso de servicios digitales avanzados y construir un ecosistema en el que internet deje de ser predominantemente una plataforma de entretenimiento y comunicación para convertirse en un verdadero motor de productividad, innovación e inclusión económica. En otras palabras, México ya ganó buena parte de la batalla por la conectividad. El desafío que sigue será mucho más complejo: transformar ese acceso casi universal en oportunidades reales de desarrollo económico y bienestar. Esa será la verdadera medida del éxito de la transformación digital del país.

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas