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Sindicato petrolero mutatis mutandis
Una de las principales advertencias que tienen los nuevos operadores petroleros que lleguen al país con la reforma energética es que aquí ya hay un sindicato petrolero de industria y que, mínimo, deberán pagar a sus trabajadores aquí lo mismo que pagan en el mar del Norte, Brasil y el Golfo de México.
No hay manera de que, en aras de atraer inversión, los salarios sean más bajos. Al contrario, la experiencia se cotizará y el liderazgo de los petroleros lo sabe.
¿Cuánto van a cambiar las cosas? Depende, a los petroleros no les corre prisa porque el pasivo laboral es una responsabilidad de Pemex y, en todo caso, de la Secretaría de Hacienda, que es, dice, quien se queda con la mayor parte de los recursos que se generan en la petrolera. Ahora bien, la negociación de las condiciones contractuales de la empresa es otro cantar, es un asunto exclusivo entre la administración y el sindicato.
Las cuentas que hacen los analistas son muy interesantes, más de uno incluye la presencia en México de petroleras de la talla de Chevron, Total, BP, Shell, ENI, Petrobras, Ecopetrol y Anadarco, porque son quienes ya tienen experiencia en las aguas profundas del Golfo de México e incluso creen que estarían desde la Ronda Uno buscando una asociación con Pemex. Si lo hacen, ahí estará el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, con Carlos Romero Deschamps al frente.
Los del PAN lo sacaron del Consejo de Administración de Pemex y probablemente dispararon una diáspora enorme; a gustar o no, desde su fundación, este sindicato ha ganado espacio y prestaciones que para la mayoría de los trabajadores son de privilegio.
La lógica desde el liderazgo petrolero es diferente: el chiste es que todos los trabajadores aspiren a las condiciones que hoy pueden tener los jubilados y pensionados de Pemex, el objetivo es que su retiro sea en las mejores condiciones posibles y que el trabajador las pueda disfrutar con tranquilidad.
El lema de Petroleros con Romero no es gratuito y el compromiso que han asumido las diferentes secciones no es menor: no se va a perder una sola plaza de trabajadores sindicalizados. ¿Y los de confianza y los administrativos? Pues no, ahí no hay garantías.
El asunto es: ¿Cuántas cosquillas le puedes hacer a un tigre? ¿Cuántos dedos puedes perder en el intento? ¿Para qué te metes a la jaula con él?
No hay duda de que el liderazgo está tranquilo, sus miembros se dicen unidos y, hasta ahora, han acompañado -lo dicen con orgullo- al presidente en la que consideran la reforma más importante del país desde la expropiación petrolera. Apuestan a que el juicio de la historia les será favorable aunque los medios los hagan pedazos un día sí y otro también.
Eso no se va a acabar, lo saben, sin embargo, no tienen disidencia, aunque sí hay muchos inconformes.
Y pese a las presiones que puede hacer la Secretaría de Hacienda sobre la negociación del contrato colectivo de trabajo, lo que vaya a venir será producto de un consenso exclusivo entre la gerencia y los trabajadores.
Les guste o no.
BUZOS
El mayor consenso que han hecho hasta ahora los malvados diputados del PAN, PRI y PRD es sobre la subsecretaria de Hidrocarburos, Lourdes Melgar, porque dicen que es taaan aburrida la pobre que los lleva al sueño. Eso sí, puede ser muy brava negociando y hablando en corto, pero de que los duerme parejito en los discursos ni duda hay, y ya hasta apodo le pusieron los malosos diputados: La Momia. ¡Qué bárbaros!