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Pemex y sus 4,000 empleados nuevos
Pemex tiene aproximadamente 153,000 empleados, 120,000 sindicalizados y el resto de confianza, pero con los cambios derivados de la reforma energética la dirección corporativa será mucho más grande.
Los planes son que la nómina de la empresa productiva del Estado aumente en unos 4,000 empleados y que estas nuevas plazas estén a cargo de áreas sustantivas.
¿Engordar una empresa cuya producción va a la baja? Pues sí, ése es el plan. Sabemos que los nuevos empleados serán de confianza y van directo al área corporativa de la empresa, supuestamente a reforzar áreas donde hay rezagos fuertes. Sabemos, por ejemplo, que crean Nuevos Negocios y Estrategias y que ahí van a meter al hasta ahora director de PMI, José Manuel Carrera Panizzo, un personaje del pasado reciente, muy cercano a Juan José Suárez Coppel.
Otro hombre fuerte del director es Víctor Díaz Solís, que se queda a cargo de la administración, pero su trabajo es ser el encargado de decirle al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, de Carlos Romero Deschamps, que ellos no van a crecer, que no habrá más trabajadores sindicalizados. A ver cómo le va.
Emilio Lozoya, director general de Pemex, está obsesionado con las alianzas, los tratos con las nuevas empresas, pero sobre todo con la propuesta de reconfiguración de la empresa: un libraco enorme que ya está en manos de los miembros del Consejo de Administración y que si todo le sale bien será aprobado sin mayores aspavientos en la reunión de este martes.
Los principales nombramientos son Gustavo Hernández en Exploración y Producción, buscan aprovechar su carácter conciliador y mano izquierda, pero aquí al que hay que tener en la mira es a Juan Javier Hinojosa Puebla, su coordinador de asesores y la mano fuerte dentro del área.
Alejandro Martínez Sibaja se queda en Transformación y como responsables, Miguel Tame, en Refinación; Manuel Sánchez Guzmán, en Petroquímica, y al parecer en Gas queda Ricardo Arenas.
A las dos áreas hay al menos dos reclamos importantes que hacer. A los primeros es la contabilización de agua por crudo, una decisión tomada a conciencia y a sabiendas de lo que estaba pasando, tal vez una herencia de Carlos Morales; no se sabe aún.
Y a los segundos el robo de combustible, las tomas clandestinas que son el negocio clandestino e ilegal que más daña a Pemex y que parece imparable al ya contar con canales de salida en el mercado nacional. Son 1,000 millones de dólares al año, ése es el cálculo que se hace sobre este negocio y es, dicen, conservador.
Buzos
1.-A veces las empresas quieren engañar a sus contratantes, otras son engañadas e intentan convencer a todos de que así fue aunque en realidad poca gente les cree.
Al menos éste es el caso de MAM Tecnologías Anticorrosivas, de Juan Otero López, que ahora no puede explicarlo; Pemex Exploración y Producción, de Gustavo Hernández, que estaban certificados por la UNAM, y entonces se armó un desastre porque, a pesar de que hace miles de cosas, la UNAM no certifica.
MAM Tecnologías Anticorrosivas pidió un análisis de su producto a fin de cumplir con su registro como proveedor y creyeron que la UNAM los podría certificar. El asunto es que un profesor de tiempo completo hizo las pruebas y los declaró aptos pero luego, cuando su documento fue usado en una cotización, salió que las pruebas estaban mal hechas. Su conclusión no servía pero sobre todo que su certificación era balín .