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Un nuevo vehículo de inversión: Fibra E

En el marco del tercer informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto anunció la creación de Fibra E como un nuevo instrumento de inversión que les permita captar mayores flujos de capital y dirigirlos a proyectos de infraestructura y energía.

En el marco del tercer informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto anunció la creación de Fibra E como un nuevo instrumento de inversión que les permita captar mayores flujos de capital y dirigirlos a proyectos de infraestructura y energía

El 17 de septiembre, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público dio a conocer las reglas y modificaciones al régimen tributario aplicables a este instrumento. Asimismo, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores presentó el proyecto para modificar las disposiciones generales aplicables a las emisoras de valores y otros participantes, dentro de las que se incluyen las disposiciones de una nueva clase de activo para el mercado de valores. Con todo ello, se pretende regular la Fibra E como un fideicomiso emisor de certificados bursátiles y establecer las reglas de gobierno corporativo y disposiciones para dicho vehículo. Se estima que este vehículo llegue a captar US$70,000 millones hacia 2020.

La Fibra E representa una inversión similar a las MLPs (Master Limited Partnerships), los cuales son instrumentos que se desarrollaron para financiar proyectos energéticos en EE.UU. y que surgieron a partir de la década de 1980 con el cambio de regulación que eliminaba la doble tributación (los MLP no son gravados a nivel corporativo, de modo que sus tendedores son quienes deben enfrentar las obligaciones fiscales sobre las utilidades). El desarrollo de Fibra E toma gran parte de la experiencia de los MLPs, a fin de servir de guía de este nuevo instrumento.

¿Qué es la Fibra E?

La Fibra E es un fideicomiso constituido de conformidad con las leyes mexicanas, el cual emite valores al público llamados certificados bursátiles fiduciarios de inversión en energía e infraestructura (CBFEs), en donde la fiduciaria será una institución de crédito residente en México o una casa de bolsa. El fideicomitente (sponsor) aporta a la fibra su participación accionaria de Sociedades Promovidas. El sponsor será el encargado de administrar los activos de la fibra y, a diferencia de una fibra inmobiliaria, existirá un marcado control operativo sobre estos activos.

La aportación de las acciones a Fibra E por parte de los accionistas de Sociedades Promovidas se llevará a cabo como si enajenaran activos en lugar de acciones. Se requiere que al menos 2% de las acciones emitidas por la Sociedad Promovida sean adquiridas por un fideicomiso que cumpla los requerimientos para ser tratado como Fibra E, en un plazo máximo de 6 meses a partir de la contribución del activo.

Requisitos Fibra E

Al menos el 70% del patrimonio de la fibra deberá invertirse en acciones de Sociedades Promovidas, el remanente deberá invertirse en valores a cargo del gobierno federal o en instrumentos de deuda de sociedades de inversión. Además, por lo menos 90% de los ingresos acumulables anuales de las Sociedades Promovidas deberán derivarse de actividades exclusivas.

Las sociedades Promovidas deberán aplicar el régimen fiscal de fideicomisos empresariales, lo cual implica que no son considerados como contribuyentes del impuesto sobre la renta (ISR). Resulta importante mencionar que si una Sociedad Promovida en un determinado año fiscal registra pérdidas, esta no se repartirá entre los tenedores, en dicho caso, solo se podrá amortizar contra futuras utilidades fiscales generadas por la propia sociedad. Asimismo, podrán distribuir libremente el flujo de efectivo a sus accionistas mediante dividendos o reembolsos de capital, sin que con ello se grave la distribución.

La Fibra E está sujeta a las mismas reglas aplicables a las fibras inmobiliarias, pero con ciertas excepciones en el caso de fondos de pensiones y jubilaciones extranjeros, los cuales no están exentos de impuestos sobre ingresos. Se eliminan los pagos provisionales, así como el 10% de impuestos sobre dividendos.

Otro aspecto que cabe resaltar, es lo relacionado con la depreciación, la cual será mayor en los primeros años para efectos fiscales, pudiendo alcanzar niveles de 15%, lo que implica que el impuesto pagado sea menor durante estos años de alta depreciación. Lo anterior, fomenta la aportación constante de nuevos activos y se reduce el pago de impuestos temporalmente (escudo fiscal).

*El autor es analista burátil Jr. del sector Fibras en Signum Research.

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