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Banxico esboza su estrategia
La elevada liquidez que generan las estrategias monetarias expansivas en países desarrollados se esparce hacia todo el mundo, sobre todo a los mercados emergentes.
La elevada liquidez que generan las estrategias monetarias expansivas en países desarrollados se esparce hacia todo el mundo, sobre todo a los mercados emergentes. Para muchas autoridades la importante carretada de recursos que reciben del exterior en busca de rendimientos más atractivos representa un problema, ya que revalúa de manera considerable sus monedas e impacta negativamente la competitividad de sus exportaciones.
En este sentido, varios gobiernos han adoptado medidas para contener dichas reevaluaciones, lo cual genera una situación de rigidez en los mercados cambiarios.
Al respecto, el Banco de México parece esbozar la idea de que mantendrá una política acomodaticia, que no va a reducir las tasas de interés y que lo más probable es que se incremente la acumulación de reservas internacionales.
En su informe sobre la inflación correspondiente al periodo julio-septiembre, el instituto hace un diagnóstico bastante puntual de la situación global. De manera concreta, al hablar de las medidas que varias economías adoptan para contener la reevaluación de sus monedas hace dos precisiones:
1. Que en varios casos la apreciación de las monedas se debe a factores fundamentales, ya que en varios países, en especial los exportadores de materias primas, los términos de intercambio han mejorado.
2. Que una política generalizada de sustentar la recuperación con base en una demanda externa favorecida por tipos de cambio depreciados no es una solución.
Asimismo, el Banco de México precisa la problemática de las autoridades en dichos países al advertir los riesgos de que los elevados flujos provenientes del exterior puedan dar lugar a burbujas de precios en sus activos financieros y, por otro lado, de una reversión súbita de dichos flujos si hay noticias desfavorables.
En México hay suficientes argumentos como para que las autoridades tuvieran una posición más agresiva. La presión en favor del peso se ha intensificado en semanas recientes; hay la expectativa de un crecimiento más moderado y la inflación es sumamente baja. De hecho si quitamos el efecto discrecional de las medidas que adoptó el gobierno federal en enero pasado, la inflación de los últimos 12 meses sería inferior al objetivo de 3.0 por ciento.
Una tentación sería reducir las tasas de referencia, con ello se desincentiva la inversión foránea y podría colaborar también a la recuperación.
No obstante, como ya dijimos, en su más reciente informe el Banco de México esboza una estrategia diferente para el futuro previsible. Al no ser un exportador de commodities la reevaluación del peso responde más a un fenómeno coyuntural; lo anterior significa que los términos de intercambio resultan más afectados que los de países productores de bienes básicos por una reevaluación de la moneda, en otras palabras, un peso no tan fuerte es más útil para apoyar el proceso de recuperación.
La estrategia de Banxico irá más en el sentido de consolidar la posición financiera del país. Ello implica mantener sin cambio las tasas, acumular reservas y evitar presiones no esperadas sobre el tipo de cambio para cualquier lado. No en balde se resalta en el informe el hecho de que México no tendrá presiones derivadas de la cobertura de vencimientos de deuda tanto pública como privada.
No espere una baja de tasas, hay riesgos de adoptar una medida así, entre ellos la posibilidad aún abierta de un crecimiento más bajo del esperado en Estados Unidos. Mientras la situación favorable perdure, Banxico acumulará reservas y mantendrá su estrategia de atenuar los movimientos a la baja en el tipo de cambio.
*Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com