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Andy Burnham se convierte en líder del Partido Laborista antes de ser primer ministro de Reino Unido
Andy Burnham, apodado el rey del Norte, fue elegido este viernes líder del gobernante Partido Laborista, el último paso antes de convertirse en el séptimo primer ministro de Reino Unido en una década, con el compromiso de frenar el auge del populista Reform UK.
Foto: Reuters
Andy Burnham, apodado el rey del Norte, fue elegido este viernes líder del gobernante Partido Laborista, el último paso antes de convertirse en el séptimo primer ministro de Reino Unido en una década, con el compromiso de frenar el auge del populista Reform UK.
En una "conferencia especial", Burnham —quien, como alcalde del Gran Mánchester, se ganó ese apodo por su determinación en la defensa de los intereses de su región—, afirmó que está preparado para el cargo y trabajará para dar esperanza a la gente de "los lugares olvidados de todas partes".
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"Estamos unidos y ponemos el poder que emana de esa unidad al servicio de las personas y los lugares que llevan demasiado tiempo esperando a que la política les devuelva la esperanza", declaró ante una sala repleta de diputados y dirigentes laboristas. "Y eso es lo que vamos a hacer, amigos: les vamos a devolver la esperanza", agregó.
También rindió homenaje a Keir Starmer, el hombre al que sustituirá como primer ministro británico el lunes, en medio de la ansiedad del partido por conocer su equipo de gobierno y saber más sobre su enfoque de la gestión del país.
A pesar de su mensaje de esperanza para las zonas que se sienten "abandonadas", aún queda mucho por saber sobre cómo gobernará Burnham.
Solo ha pronunciado un discurso desde que regresó al Parlamento el mes pasado tras ganar un escaño en Makerfield, lo que supuso el inicio de un proceso de cuatro semanas para destituir a Starmer —cuya impopularidad volvió a sus propios diputados en su contra— como primer ministro.
En él esbozó parte de su programa nacional, afirmando que quería supervisar el "mayor reequilibrio de poder" de Londres hacia las regiones, algo que, en su opinión, reducirá la desigualdad y la ira que sienten las "comunidades marginadas", que se han ido sumando cada vez más a Reform.
Ese mensaje convenció a los diputados laboristas, que temen perder sus escaños a manos del partido populista del veterano defensor del Brexit Nigel Farage —que lleva meses encabezando las encuestas de opinión— en las próximas elecciones generales, previstas para 2029.
Parte de ese brillo se ha visto empañado en las últimas semanas por la aceptación por parte de Farage de fondos procedentes de donantes acaudalados, lo que quizá le brinde a Burnham una oportunidad para reactivar la suerte del Partido Laborista.
Sin embargo, no le queda mucho tiempo.
A menos de tres años de las elecciones generales, Burnham tendrá que empezar a poner en práctica lo antes posible algunas de sus promesas, muchas de las cuales se basan en una visión a largo plazo.
Nigel Wilcock, director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Económico, un organismo independiente que representa a los profesionales del desarrollo económico, dijo que Burnham lleva años defendiendo un enfoque del crecimiento económico diferente: "El reto consiste en convertir esa visión en realidad", señaló.