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Geopolítica

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La Torre de Trump en Rusia que nunca se construyó

Mientras que el entonces candidato republicano se encontraba en campaña, su promotor intentó negociar con el Kremlin la construcción de la Torre Trump en Moscú.

En medio de cualquier escándalo político o financiero llega el momento en donde el hilo de lo que verdaderamente importa se pierde. El largo elenco de personajes que forman parte del embrollo se asemeja al de una novela rusa.

La sensación anterior es la que vivimos en el caso Trump-Rusia. Harvey inundó la costa de Texas; sin embargo, terminó ahogando las noticias sobre los vínculos de Trump con Rusia. Ojo, esta noticia es, o debería ser, de gran impacto.

Las últimas revelaciones se sienten, al menos por ahora, más como un conjunto de piezas de una bomba política que de un problema legal, pero las dos variables están estrechamente relacionadas.

Hay que considerar cuántos de los funcionarios implicados, cercanos a Trump, están cruzando la frontera legal con tal de salvar su piel política.

Para resumir, a continuación presento lo más importante de lo sucedido durante la última semana y que, por lo tanto, no conocíamos antes del surgimiento del huracán:

Utilizando las funciones presidenciales, Trump ha estado simultáneamente, y en secreto, buscando oportunidades financieras con un país adversario. Y no se trata de cualquier rival, sino de Rusia, un país descrito por Mitt Romney, el anterior candidato presidencial del partido Republicano, como el enemigo geopolítico número uno de Estados Unidos.

Y Trump no sólo busca oportunidades financieras en Rusia, sino que también busca de manera activa la ayuda de por lo menos un alto funcionario ruso para lograr el visto bueno de un proyecto.

Una vez más, lo que hace Trump no está nada bien. Cuando un candidato se postula a la Presidencia, no puede, y no debería, usar la candidatura como una oportunidad de generar negocios personales. No se puede, inclusive bajo la perspectiva mínima de ganar las elecciones, como le sucedió a Donald Trump. El presidente se coloca en una posición vulnerable frente a una potencia hostil hacia Estados Unidos.

La idea de construir la Torre Trump en Moscú no es un simple caso de un promotor desvergonzado, como tampoco lo es el usar a los periodistas que cubrieron la campaña para promocionar la inauguración de su campo de golf escocés, ambos casos representan algo mucho más perturbador e incluso antipatriótico.

Cuando The Washington Post publicó por primera vez la noticia del fracasado acuerdo sobre las intenciones de Trump de construir su torre en Moscú, era previsible el final gracias a la participación del fanfarrón de Felix Sater, el promotor inmobiliario de origen ruso que impulsó la negociación.

Nuestro chico puede convertirse en presidente de los Estados Unidos y podemos realizar el negocio , escribió Sater al vicepresidente ejecutivo de Trump Organization, Michael Cohen, publicado por The New York Times.

Cohen envió un correo electrónico al vocero de Putin, Dmitry Peskov, en enero del 2016, en un intento de salvar el lánguido acuerdo. Fue Cohen quien discutió el proyecto con Trump en tres ocasiones, pero el esfuerzo fue en vano porque el gobierno ruso nunca otorgó el permiso. Se trató de un acto promocional de Sater para quedar bien con Trump.

Rusia acusó de recibido el fracasado correo electrónico; Peskov dijo que el correo electrónico llegó al Kremlin pero no se le hizo caso porque, dijo, no era el lugar apropiado para enviarlo.

La Organización Trump no sólo buscó esta oportunidad en secreto, sino que, de hecho, Trump mismo engañó al público.

De haber fructificado, no es difícil imaginar los aplausos de Trump hacia Putin durante los últimos meses.

Al verse estancado el proyecto, junto a la crisis de la posible injerencia rusa en las elecciones presidenciales de noviembre pasado, Trump decidió no hablar sobre el trato que recibió por parte de Rusia.

Es difícil que Trump no reacciones ante una mínima crítica, y lo que dijo Peskov hace algunos días, le ha de haber dolido al presidente.

En julio del 2016, Trump tuiteó: Para el registro, tengo cero inversiones en Rusia .

Pocos días antes de que tomara posesión, Trump volvió al tema a través de Twitter: No tengo nada que hacer en Rusia, no ofrece nada, sin préstamos, nada. Sombras de Clinton .

Durante una entrevista veraniega que le hizo The New York Times, Trump habló sobre sus intereses financieros en Rusia.

Dijeron que tengo edificios en Rusia. No tengo. Dijeron que ganaba dinero de Rusia. No he ganado. No es lo mío. No lo hago, no hago eso. A lo largo de los años, he estado pensando en hacer negocios en Rusia, pero nunca los hice . Incluyendo el que estaba buscando mientras se postulaba para presidente, pero no lo mencionó al reportero.

El huracán texano no nos puede hacer olvidar esta noticia. Es una gota más en el saturado vaso lleno de polémicas del empresario que no ha querido dedicarse a gobernar en tiempo completo.

El fiscal que lleva el caso Trump-Rusia está viendo la forma en que crece el expediente.

Pronto tendrá conclusiones.

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