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Finanzas Personales

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Seguros: ¿un gasto o una inversión?

OpiniónEl Economista

En México, el sector de seguros juega un papel fundamental en la protección financiera de personas, empresas y patrimonio. Sin embargo, su adopción aún es muy limitada, lo que marca una brecha entre la disponibilidad de productos y la cultura de prevención en la sociedad mexicana.

El mercado asegurador mexicano ofrece una amplia gama de productos, entre los que destacan los seguros de vida, gastos médicos, automóviles, daños (hogar y empresas) y pensiones. El seguro de vida representa el mayor volumen dentro del sector, seguido por automóviles y salud, lo que refleja una orientación tanto a la protección personal como patrimonial. El crecimiento de algunos ramos, como autos y vida, muestra una tendencia positiva impulsada por factores como regularizar que los autos deben tener seguro para circular y una mayor conciencia financiera.

No obstante, a pesar de esta diversidad de productos, la penetración del seguro en México sigue siendo baja en comparación internacional. De acuerdo con la firma de consultoría Deloitte, en 2023 el sector representó apenas 3.2% del PIB, frente a un promedio de 9.3% en países de la OCDE, lo que evidencia un rezago estructural. Este indicador refleja no solo el tamaño del mercado, sino también el nivel de protección financiera de la población.

Las cifras de cobertura confirman esta situación. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), se estima que 6.5% de los hogares cuenta con algún tipo de seguro, mientras que apenas 36% de los vehículos está asegurado. En el ámbito laboral, aunque una proporción significativa de trabajadores cuenta con seguridad social pública, únicamente alrededor de 9.7% dispone de seguros privados de gastos médicos mayores. Incluso en el caso de seguros de vida, la cobertura alcanza apenas a 15% de la población ocupada, muchas veces ligada a prestaciones laborales.

La AMIS también destaca que en el ámbito patrimonial, la situación es similar. Solo 26.5% de las viviendas en México está asegurada, a pesar de la exposición a riesgos naturales como huracanes e inundaciones. Esta baja cobertura resulta especialmente crítica en un contexto de creciente frecuencia de desastres naturales, donde los seguros pueden mitigar pérdidas económicas significativas.

La limitada adopción de seguros está estrechamente vinculada a la cultura de prevención. Históricamente, en México ha predominado una visión reactiva del riesgo, donde los seguros se perciben como un gasto y no como una inversión en protección. Factores como el nivel de ingresos, la informalidad laboral y la falta de educación financiera refuerzan esta percepción.

Sin embargo, el sector asegurador está evolucionando hacia un enfoque más preventivo. Actualmente, las aseguradoras no solo buscan indemnizar siniestros, sino también reducir su ocurrencia mediante programas de concientización y gestión de riesgos . Este cambio es clave para fortalecer la resiliencia económica tanto a nivel individual como nacional.

México cuenta con un mercado asegurador en crecimiento constante, pero la adopción de la actuar de forma preventiva aún está limitada. Incrementar la cultura de prevención y educación financiera será determinante para ampliar la cobertura de seguros. Esto no solo beneficiará a las familias y empresas, sino que también contribuirá a la estabilidad económica del país frente a riesgos cada vez más complejos.

*Associate Desarrollo Oferta Comercial, BBVA Asset Management.

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