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Trump requeriría de aval de su congreso para sacar a EU del T-MEC
De cara a la revisión del tratado, el mandatario tampoco cuenta con la autoridad para negociar cambios que impliquen la aprobación del legislativo.
La Ley de Implementación del T-MEC en Estados Unidos es la legislación aprobada por su Congreso para modificar sus leyes federales.
El presidente Donald Trump no puede sacar a Estados Unidos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sin el consentimiento del Congreso estadounidense, de acuerdo con la Ley de Implementación de este acuerdo comercial.
Al igual que todos los acuerdos comerciales, el T-MEC prevé la retirada en cualquier momento con un preaviso de seis meses. Esta disposición no modifica la estructura constitucional de Estados Unidos en lo que respecta a la conducción de la política comercial.
En concreto, el artículo 34.7.3 establece que cada Parte deberá confirmar por escrito, a través de su jefe de gobierno, si desea prorrogar la vigencia del T-MEC.
“Por lo tanto, la disposición solo regula la forma de comunicar la prórroga a las demás Partes; no aborda cómo se toma la decisión dentro de cada Parte. Además, Estados Unidos no puede retirarse de un acuerdo comercial aprobado por el Congreso sin su consentimiento”, se establece en la Ley de Implementación del T-MEC.
La Ley de Implementación del T-MEC en Estados Unidos es la legislación aprobada por su Congreso para modificar sus leyes federales. Esta norma otorga validez legal al tratado en su territorio, permitiendo aplicar, por ejemplo, las nuevas reglas automotrices, ambientales y laborales acordadas.
Por otro lado, Estados Unidos no ha renovado la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por su sigla en inglés), la cual estuvo vigente desde mediados de 2015 hasta el 1 de julio de 2021.
Dado el vencimiento del TPA-2015, no existen autoridades TPA vigentes antes de la próxima revisión conjunta del T-MEC.
La Ley de Implementación del T-MEC especifica cómo el Presidente y la Representación Comercial de los Estados Unidos (USTR) deben interactuar con el Congreso en el proceso de revisión conjunta, incluidos los requisitos de consulta.
En su informe sobre la Ley de Implementación del T-MEC, el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes declaró que “tiene la intención de participar activamente en cualquier decisión con respecto a la fecha de vencimiento y espera que la consulta sea oportuna y sólida”.
El Comité de Finanzas del Senado declaró que la disposición de revisión conjunta “no cambia la estructura constitucional de los Estados Unidos con respecto a la conducción de la política comercial” y que “los Estados Unidos no pueden retirarse de un acuerdo comercial aprobado por el Congreso sin el consentimiento del Congreso”.
Trump ha señalado que podría evaluar la permanencia de Estados Unidos en el T-MEC si considera que el acuerdo no beneficia suficientemente a la economía estadounidense. Sus declaraciones reflejan una postura de revisión y posible renegociación para fortalecer la competitividad y proteger empleos nacionales.
Durante el segundo mandato de Trump, México ha consolidado ventajas arancelarias relativas al defender la certidumbre jurídica del T-MEC. Esto le permite mantener acceso preferencial libre de aranceles o con menores tasas frente a competidores asiáticos, atrayendo inversiones clave en manufactura y cadenas de suministro regionales.
México y Canadá son los dos principales socios comerciales de Estados Unidos. Los intercambios entre los tres países sumaron 1.6 billones de dólares en 2025.