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México enfrenta reto estructural para formar talento STEM y cerrar brechas de género
Adriana Rico, coordinadora del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, señaló que el problema debe entenderse como un reto sistémico que involucra a instituciones educativas, gobierno, sector privado y sociedad.
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La escasez de talento en áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— se perfila como uno de los principales desafíos para la competitividad y el desarrollo económico de México en la próxima década. Aunque el acceso a la educación superior ha crecido en los últimos años, los avances aún son insuficientes para responder a las necesidades del mercado laboral y de la economía digital.
Así lo advirtió Adriana Rico, coordinadora del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, quien señaló que el problema debe entenderse como un reto sistémico que involucra a instituciones educativas, gobierno, sector privado y sociedad.
En entrevista, explicó que una de las principales fallas ha sido la falta de articulación entre actores estratégicos para acelerar decisiones relacionadas con orientación vocacional, vinculación laboral y permanencia del talento en disciplinas STEM.
“Hoy contamos con evidencia más precisa sobre dónde están las brechas, pero aún falta consolidar políticas de orientación vocacional temprana y fortalecer de manera estructural la conexión entre formación académica y mercado laboral”, indicó.
La especialista sostuvo que los programas actuales han permitido ampliar el acceso a la educación superior, incluso con una mayor participación de mujeres. Sin embargo, ese avance no se refleja con la misma intensidad en carreras STEM ni en posiciones laborales vinculadas a estas áreas.
A su consideración, las métricas de evaluación deben evolucionar más allá del número de estudiantes matriculados y considerar indicadores como inserción laboral, participación femenina en puestos de liderazgo, brecha salarial y desarrollo en investigación científica.
Uno de los principales focos de preocupación es la orientación vocacional. Rico afirmó que, aunque existen esfuerzos institucionales, estos suelen ser fragmentados y poco conectados con las necesidades reales del mercado laboral.
“En muchos casos, la orientación sigue desvinculada de las habilidades y oportunidades que hoy demanda la economía digital, lo que contribuye a que persistan percepciones erróneas sobre las trayectorias STEM”, comentó.
La brecha de género continúa siendo otro de los desafíos más relevantes. Factores culturales y estructurales, como los estereotipos desde edades tempranas, la falta de referentes femeninos y las barreras para conciliar vida laboral y personal, siguen limitando la participación de mujeres en estas disciplinas.
La investigadora destacó que también persisten obstáculos institucionales, entre ellos entornos laborales poco incluyentes y menores oportunidades de acceso a posiciones directivas y de liderazgo.
Pese a ello, consideró que el alto potencial de inserción laboral y crecimiento profesional en áreas STEM representa una oportunidad estratégica para impulsar una mayor participación femenina y reducir desigualdades históricas.
Otro problema identificado es la desconexión entre el sistema educativo, el sector productivo y las políticas públicas. Esta falta de coordinación provoca que parte del talento altamente calificado migre hacia otras industrias o abandone las trayectorias STEM ante la ausencia de condiciones de desarrollo profesional.
Rico advirtió que, si México no incrementa de manera significativa el número de profesionistas especializados, el país podría enfrentar riesgos importantes en términos de competitividad, innovación y capacidad para atraer inversiones asociadas con procesos como la relocalización de cadenas productivas y la transformación tecnológica.
“No atender esta necesidad podría limitar la integración de México en sectores de alto valor agregado y restringir un crecimiento más inclusivo y sostenible”, señaló.
El estudio también identifica riesgos de desigualdad regional y social. Las mujeres siguen siendo el grupo más afectado por fenómenos como la llamada “tubería con fugas”, donde disminuye progresivamente su presencia en etapas académicas y profesionales STEM.
Además, factores socioeconómicos y regionales podrían profundizar las brechas de acceso a formación especializada, afectando la movilidad social y el desarrollo económico de distintas regiones del país.
Aunque descartó hablar de una crisis inevitable, Adriana Rico subrayó que las señales de alerta ya son visibles: estancamiento en participación femenina, desigualdad salarial, brechas de liderazgo y limitada efectividad de la orientación vocacional.
“El reto ahora es transformar el diagnóstico en acciones concretas que permitan acelerar el desarrollo de talento STEM y convertir este desafío en una oportunidad estratégica para México”, concluyó.