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CNA revisará 10 años que Gruma no imponga compras a tortillerías

Con una serie de compromisos, la empresa libró la medida más drástica que propuso la Autoridad Investigadora de la antigua Cofece, consistente en la desincorporación de cinco de las 18 plantas que posee en México.

La noche del viernes 23 de enero, la CNA informó que su pleno había aceptado la propuesta de Gruma para concluir un proceso legal en contra de la empresa por supuestas barreras a la competencia.foto: cuartoscuro

La Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) supervisará por 10 años el cumplimiento del compromiso de la empresa Gruma de dejar de obligar a tortillerías a la compra la harina de maíz de su marca, detalló la comisionada presidenta del órgano de competencia, Andrea Marván Saltiel.

“Nos van a tener que estar presentando reportes periódicos por 10 años, además de que se va a hacer una evaluación integral de la implementación de las medidas en cinco años”, dijo la funcionaria a El Economista.

La noche del viernes 23 de enero, la CNA informó que su pleno había aceptado la propuesta de Gruma para concluir un proceso legal en contra de la empresa por supuestas barreras a la competencia.

Esta contempla, por un lado, eliminar todas las obligaciones de exclusividad o consumo mínimo previamente impuestas a propietarios de tortillerías a través de contratos.

Y por otro, prevé que Gruma ceda a las tortillerías, a través de comodatos, arrendamientos o financiamientos, todas las máquinas (tortilladoras y batidoras) asociadas a estos contratos.

Con estos compromisos, Gruma libró la medida más drástica que propuso la Autoridad Investigadora de la antigua Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) para restaurar la competencia en el mercado, consistente en la desincorporación de cinco de las 18 plantas que posee Gruma en México.

“Estas medidas harán que ahora las tortillerías puedan elegir de manera libre cuál va a ser su proveedor de harina de maíz”, explicó Marván Saltiel.

De acuerdo con la comisionada presidenta de la CNA, entre 30 y 40% de los clientes de Gruma eran sujetos de los contratos de proveeduría exclusiva con la empresa.

Gruma cuenta con un plazo de 90 a 180 días para fijar conjuntamente con la CNA los términos de la documentación que implemente las referidas medidas.

“Las y los tortilleros dejarán de estar atados a Gruma, tendrán mayor libertad para elegir al proveedor de harina de maíz de su preferencia y reducirán dramáticamente los costos que enfrentan”, refirió la CNA en su comunicado nocturno del viernes.

Al respecto, se le cuestionó a la presidenta de la Comisión Nacional Antimonopolios en cuánto podrían reducirse los precios de la harina de maíz, producto del fin de los contratos de exclusividad de Gruma.

“Gruma tiene más o menos 70% de participación de mercado y con estas medidas estamos abriendo el mercado para alrededor de 30 o 40% de sus clientes. Me parece un número suficiente para que, de verdad, cambien las condiciones de competencia”, dijo.

El proceso en contra de Gruma se activó en noviembre del 2022 y en octubre del 2024 la Autoridad Investigadora de la entonces Cofece emitió un Dictamen Preliminar en el que determinó la existencia de barreras a la competencia en el marcado de harina de maíz.

Entonces, propuso como medida correctiva que Gruma se deshiciera de cinco de sus 18 molinos de harina de maíz en el país. Tras la emisión del dictamen inició un proceso seguido en forma de juicio, que ahora concluye gracias a los compromisos de la empresa.

Editor de Empresas y Negocios en El Economista

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