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¿Aranceles del 116% en la frontera o un acuerdo de suspensión para evitar crisis de las fresas?

Tras el fallo de la Comisión de Comercio Internacional en febrero, que reconoció un daño a la industria estadounidense, la investigación sobre las prácticas de dumping en la exportación de fresas mexicanas ha entrado en una fase de revisión contable y presión.

Tras el fallo de la Comisión de Comercio Internacional (ITC) en febrero, que reconoció un daño a la industria estadounidense, la investigación sobre las prácticas de dumping en la exportación de fresas mexicanas ha entrado en una fase de revisión contable y presión.

Mark Ludwikowski, líder de la unidad de comercio internacional en Clark Hill, detalla que el Departamento de Comercio se encuentra en la revisión de los libros de empresas como Driscoll’s y Mainland. Esta etapa busca reconstruir los márgenes de dumping a través de un examen de transacciones, asignación de costos y comparaciones de mercado. 

Se trata de la base sobre la cual se construirá la determinación que marcará el destino de los productores en los meses siguientes.

Dado que la producción de fresas es estacional y está concentrada, existe la posibilidad de que el Departamento de Comercio reduzca su enfoque a los productores de Florida. Esta maniobra facilitaría la demostración del daño, aunque también abriría la puerta a desafíos por la especificidad del criterio aplicado.

Respecto al arancel del 116.69% solicitado en la petición, los expertos sugieren que esta cifra funciona como una señal de advertencia, ya que estas tasas suelen marcar el límite del caso y tienden a modificarse una vez que las autoridades trabajan con datos de las empresas investigadas; sin embargo, para los importadores, el riesgo es la obligación de realizar depósitos en efectivo en la frontera si se llega a una determinación en junio.

La posibilidad de un acuerdo de suspensión, como el que rige para el tomate, aparece en el horizonte como una vía para evitar la interrupción del flujo comercial, “estos acuerdos permiten sustituir los aranceles por compromisos de precios, pero su viabilidad depende del nivel de los márgenes que el Departamento de Comercio anuncie. Si las cifras son elevadas, la presión para negociar aumentará en los lados de la frontera”, explicó.

Mientras que el Departamento de Comercio se rige por una aritmética, la ITC tiene margen para considerar factores como los eventos climáticos y las variaciones logísticas de finales de 2024. Estos hechos podrían explicar la caída de precios y el desplazamiento de volúmenes de manera ajena a una estrategia de mercado.

Aunque estos procesos son herramientas dentro del sistema comercial, la temperatura sube a medida que sectores como el porcino y el de la manzana en Estados Unidos perciben represalias. “La resolución de este conflicto no solo se dará en las hojas de cálculo del Departamento de Comercio, sino que podría terminar bajo el escrutinio de un panel del T-MEC si las partes deciden impugnar la orden en los tribunales”, comentó.

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Periodista dedicada a los temas laborales, empleo, sindical. En El Economista Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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