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Falta fuerza en México, para combatir monopolios: ITESM

Un investigador del instituto manifestó que a pesar de que el país ha avanzado en su política, las multas y los plazos de investigación aún son insuficientes para combatir prácticas como sucede en EU, Canadá e incluso Brasil.

A pesar de que México ha avanzado en su política antimonopolios, las multas y los plazos de investigación aún son insuficientes para combatir prácticas monopólicas como sucede en países como Estados Unidos, Canadá e incluso Brasil.

Es hasta con la iniciativa de reforma a la Ley Federal de Competencia del Ejecutivo federal que México busca homologar su legislación con la de sus principales socios comerciales: Estados Unidos y Canadá, afirmó el investigador del Departamento de Finanzas y Economía del ITESM, Jesús Cuauhtémoc Téllez.

México es más flexible para determinar si una empresa tiene abuso de dominancia, en Estados Unidos y Canadá si la concentración de mercado de algún agente económico supera 60%, la autoridad comienza a investigar, resaltó el especialista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Estado de México.

Para Víctor Hugo Valdés Cervantes, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México Norte, la mayoría de las autoridades de competencia en el mundo tienen dos caminos para investigar un monopolio:

Por oficio de que las propias comisiones tengan interés de llevarla a cabo y por denuncia de un agente económico. En el caso de la primera, las autoridades de Estados Unidos y España fijan un plazo de 18 meses desde la investigación hasta el enjuiciamiento.

Pero en el caso de México, dijo, el plazo de la investigación si bien no puede exceder de 120 días, el periodo puede ser ampliado, y cuando se llega al juicio, el agente económico puede ampararse y alargar el caso.

En Brasil, la Ley de Defensa de la Competencia establece que la autoridad investigará cuando el grupo económico tenga una participación en el mercado superior a 20% y se tendrán 60 días para autorizar alguna concentración o fusión.

Valdés Cervantes comentó que las multas en el caso de México son muy pequeñas y alejadas de la tendencia internacional, que es de 10% de las ventas del agente económico.

En México se fijan las multas en salarios mínimos, pero no generan un desincentivo para las empresas, pues como son muy pequeñas, no les importa infringir la ley, señaló en entrevista.

Al respecto, un estudio de Ixe Grupo Financiero refiere que en Estados Unidos, el monto máximo de las multas es de 100 millones de dólares, mientras que en México apenas alcanza los 6 millones de dólares.

Señala que la propuesta de reforma del presidente Felipe Calderón propone multas penales y económicas de entre seis y 10% de las ventas anuales, mientras que en Australia, Sudáfrica e India es de 10%, pero en Brasil del 30 por ciento.

En ese sentido, Cuauhtémoc Téllez señala que con esta iniciativa, México está tratando de homologar su marco legal con Estados Unidos y Canadá, donde se identifican y combaten mejor las prácticas monopólicas.

Pero, entonces una empresa tendría que fragmentarse o crear otras para generar competencia, se le preguntó a los investigadores.

En ciertas circunstancias, no es necesario que empresas grandes tengan que fragmentarse para generar mercados más competitivos, afirma por su parte Víctor Pavón-Villamayor, doctor en economía por Oxford y profesor del ITAM.

Esto sucede, por ejemplo, cuando un país dispone de un marco regulatorio bien diseñado y con el poder suficiente para ser implementado.

Cuando este marco regulatorio no existe o no es lo suficientemente fuerte, una alternativa es precisamente segmentar o separar las distintas líneas de negocios de empresas grandes con la intención de generar mercados más competitivos, señaló el especialista.

Recuerda que esto fue lo que sucedió, por ejemplo, a principios de la década de los 80 en el caso de ATT en Estados Unidos, donde las autoridades decidieron fragmentar a esta gran empresa de telecomunicaciones a fin de generar más competencia en ciertos mercados.

En el caso de Telmex, si se fragmenta, se formarían diferentes empresas, pero todas pertenecerían al mismo grupo, señala a su vez Jesús Cuauhtémoc Téllez.

Considera por ello que lo mejor sería una integración vertical para esta empresa, pues de lo contrario, podría asociarse con otras firmas -integración horizontal- con el fin de disminuir costos, pero no dejaría de ser una práctica monopólica.

En los mejores regímenes de competencia del mundo como Estados Unidos o Reino Unido, el reconocimiento de las empresas de que poseen un poder sustancial de mercado en un sector particular, puede abrir la puerta para que las autoridades negocien directamente con ellas un conjunto de medidas "remediales", señala Pavón-Villamayor.

RDS

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