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Con la promesa petrolera de fondo, el mercado inmobiliario venezolano intenta despegar
Con precios por metro cuadrado hasta 50% por debajo del promedio regional y rentas que prometen retornos de dos dígitos, el sector busca reactivarse
Caracas, Venezuela.
El momento político y económico que atraviesa Venezuela ha reabierto la discusión sobre una posible reactivación de su mercado inmobiliario; sin embargo, la falta de certeza en las reglas para los inversionistas y la ausencia de crédito hipotecario —inexistente actualmente en el país— siguen como los principales frenos, coincidieron especialistas.
En ese contexto, y tras los hechos políticos que han vuelto a colocar a Venezuela en el centro de la agenda internacional, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que se buscará atraer una inversión cercana a 100,000 millones de dólares para el sector petrolero venezolano en la próxima década. De acuerdo con especialistas, esa expectativa de capital ha comenzado a reflejarse en el interés por el mercado inmobiliario.
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“Hemos recibido acercamientos de inversionistas, incluso de Latinoamérica y de Estados Unidos, que buscan oportunidades en Venezuela. El país volvió a entrar en su radar”, señaló Tony Muci, presidente de la Federación Internacional de Bienes Raíces (FIABCI) en Venezuela, durante su participación en un foro de la plataforma Tiburones Inmobiliarios.
Por su parte, Pablo González, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, explicó que el país presenta actualmente un mercado con precios promedio significativamente más bajos que los de otras economías de la región. En el caso de Caracas, el valor del metro cuadrado ronda los 800 dólares, cerca de 50% por debajo de otras ciudades de América Latina.
“Ese nivel de precios genera oportunidades en el valor de entrada”, afirmó González, quien añadió que la rentabilidad de las inversiones inmobiliarias en el país se ubica en un rango de 8 a 12% anual, dependiendo de la ubicación y el tipo de inmueble.
Más allá de la capital, especialistas identifican un mayor dinamismo inmobiliario en otras ciudades del país, particularmente en Barcelona, en la región oriental; Maracaibo, en el estado Zulia; Maturín, vinculada a la actividad gasífera; y Puerto Ordaz, por su cercanía con la Faja Petrolífera del Orinoco y su base industrial.
Frenos importantes
Si bien, de inicio el panorama puede lucir alentador, existen factores estructurales que todavía son un desafío para destrabar la inversión inmobiliaria en Venezuela. Según los especialistas, una de estas barreras es la falta de crédito hipotecario, el cual en la actualidad es inexistente.
“Nosotros cerramos el 2025 con falta de financiamiento y sobre todo financiamiento a largo plazo. En Venezuela no hay hipotecas para comprar… Los negocios se tienen que capitalizar, la banca se tiene que capitalizar”, detalló González.
Al abordar el tema de la seguridad para los inversionistas, el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela destacó que los incidentes de inseguridad en la actualidad son “absolutamente mínimos” respecto a los que se presentaban hace una década, además de que los profesionales inmobiliarios de aquel país dan prioridad a acompañar al inversionista en todo momento de la operación.
“Cuando yo hablo de seguridad, tengo que hablar no solamente de la seguridad jurídica, sino que el Estado tiene que garantizar fundamentalmente la seguridad personal de los inversionistas”, apuntó González.
En este contexto, el presidente de la FIABCI Venezuela declaró que los asesores inmobiliarios en aquel país están preparados para atender a cualquier tipo de inversionista. “Tenemos una oportunidad de oro los profesionales inmobiliarios y debemos ser dignos representantes de Venezuela con el mejor servicio profesional que podemos dar a todas las personas que quieran invertir”.
Los especialistas coincidieron en que el desarrollo del sector inmobiliario en Venezuela condiciona a la definición de reglas claras y estables. La falta de un marco jurídico actualizado en materias como arrendamiento, prevención de fraudes inmobiliarios y certidumbre en la propiedad limita la llegada de inversión de largo plazo y mantiene al mercado en una etapa de cautela, a la espera de reformas que permitan detonar una recuperación sostenida.