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STPS alista los lineamientos para el monitoreo electrónico de la jornada de 40 horas
La Secretaría del Trabajo afina los detalles de la legislación secundaria, centrando sus esfuerzos en la publicación de los lineamientos normativos que obligarán a las empresas a implementar un control electrónico de asistencia.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) afina los detalles de la legislación secundaria, centrando sus esfuerzos en la publicación de los lineamientos normativos que obligarán a las empresas a implementar un control electrónico de asistencia para fiscalizar de forma remota las jornadas de trabajo.
Alejandro Salafranca, titular de la Unidad de Trabajo Digno de la STPS, explicó en entrevista que el marco normativo actual ya contiene los principios torales de la reducción de la jornada laboral, pero detalló que la gran novedad administrativa pendiente es el desarrollo de la vigilancia digital.
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“Lo que falta son los lineamientos de la Secretaría para el tema del registro electrónico. Es eso, es una parte de la reforma”, señaló el funcionario.
La introducción de este mecanismo busca transformar los procesos de inspección en el país, otorgando facultades a la autoridad laboral para auditar los horarios sin interferir físicamente en las unidades económicas.
De acuerdo con Salafranca, el objetivo de este control digital es que el cuerpo de inspectores disponga de un canal de consulta directo y automatizado. “Lo que queremos hacer es que la autoridad tenga un acceso directo sin necesidad de acudir presencialmente a la empresa, al centro de trabajo, sin necesidad de molestar a la empresa podamos tener un acceso claro a sistemas claros con una perfecta trazabilidad”, afirmó.
Consciente de las asimetrías estructurales en el sector empresarial, el funcionario aclaró que los próximos lineamientos contemplarán un criterio de flexibilidad y plazos adaptados para las micro y pequeñas empresas que no poseen la infraestructura tecnológica de los grandes corporativos.
Salafranca precisó que “la ley lo contempló y le dio a la Secretaría de Trabajo la facultad de hacer unos lineamientos donde se les dará el tiempo suficiente a estas empresas para que empiecen a llevar esa contabilidad”, asegurando que habrá un trato flexible durante los primeros años, con miras al horizonte definitivo de la reforma fijado para el año 2030.
La transición de la jornada laboral operará bajo un calendario de gradualidad que inició este año 2026. Según el esquema detallado por el titular de Unidad, en este primer periodo la jornada base se mantiene en 48 horas y las extras dobles en nueve, pero se aplica de forma inmediata el tope de cuatro horas triples excepcionales.
Para 2027, la jornada legal bajará a 46 horas; en 2028 se reducirá a 44 horas y se elevarán a 10 las dobles; en 2029 se situará en 42 horas con 11 dobles; hasta consolidar en 2030 el modelo definitivo de 40 horas ordinarias, 12 dobles y 4 triples.
Este nuevo ordenamiento fija un límite semanal absoluto de 56 horas laborables, terminando con esquemas informales que prolongaban los turnos de manera indefinida.
“Pasamos de las infinitas triples actuales a las cuatro finitas”, sostuvo Salafranca, quien desestimó los argumentos sobre un supuesto perjuicio económico para los trabajadores que dependen de las horas extraordinarias.
Al reducirse la jornada base, el acceso a los pagos premium ocurrirá de forma anticipada. “Llegas ocho horas antes a la doble y cinco horas antes a la triple. Creo que la verdad es contundente de que vas a trabajar mucho menos para poder acceder a la hora doble y mucho menos para poder acceder a la triple”, concluyó.