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Los secretos de Ana María Shua
De ahí que el Diccionario de la Lengua Española, en su vigésima segunda edición, página 1,052, concepto 2, defina, invención, cosa fingida y, en el 3, Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos o personajes imaginarios .
¿Qué es una ficción?
La palabra deriva del latín fictus, cuyo significado es fingido o inventado . De ahí que el Diccionario de la Lengua Española, en su vigésima segunda edición, página 1,052, concepto 2, defina, invención, cosa fingida y, en el 3, Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos o personajes imaginarios . De la acepción 3, ¿cuáles son las narrativas a las que se refiere tal definición?
En el caso de la literatura, el suceso, el desarrollo de una anécdota, es terreno del cuento, mientras que la creación de un personaje se mueve en el ámbito de la novela. Y tales narrativas se acercan a los aspectos formales con los que se suele dividir la cinematografía: corto (filme cuya duración no supera los 30 minutos en pantalla), medio (de 30 minutos a una hora) y largometraje, más de la hora.
En este sentido, ¿cuánto debe durar la lectura de un cuento y, cuánto, la de una novela?
Édgar Allan Poe, quien, junto con Antón Chejov, son el padre y la madre de la cuentística contemporánea, hacía hincapié en que la extensión, la lectura de un cuento o de un poema, no debería exceder la media hora o las 2 para que el texto no perdiera intensidad, lo que hoy sería una noveleta, novela corta o cuento largo y, en términos cinematográficos, un mediometraje.
Pero la neurociencia ha demostrado que la atención humana sólo se puede concentrar en un aspecto, sin caer en distracciones, durante 12 minutos y que, una vez transcurrido ese tiempo, el sujeto divagará un poco por aquí, otro poco por allá, hasta volverse a concentrar en el suceso imaginario, lo que lleva a pensar que una ficción, en su aserto clásico de cuento, no debe sobrepasar ese límite si se busca un goce mayor desde que se inicia hasta que se termina la lectura, en tanto que una novela, es decir, la creación de un personaje, se puede dar de manera fragmentada durante lapsos variables de tiempo.
El cuento es entonces un suceso, trama, conflicto, que debe de ser narrado (escrito o leído) con su principio, desarrollo, nudo argumental y desenlace en un tiempo no mayor de 12 minutos, lapso en que la tensión debe de crecer hasta llegar, según la escuela de Poe, a un final cerrado, sorpresivo y contundente, y, según la escuela de Chejov, a un final abierto. Y en ambos, la búsqueda por parte del cuentista del llamado efecto literario, que es lo que conmueve al lector y transforma la piedra en bruto, la anécdota, en obra artística.
¿Qué es una minificción?
Es, hablando en términos cinematográficos, lo que el corto al largometraje o, en términos literarios, lo que el cuento a la novela. Es, lo que Edmundo Valadés llamaba cuento brevísimo o bien otros autores denominan como minicuento, microcuento, cuento bonsái o cuento jíbaro.
La minificción es el imaginario colectivo con un rasgo sorprendente, epifánico, diría Javier Perucho. Es el instante milagroso de la literatura, la esencia del perfume, la sustancia de la idea, la luz del relámpago que, poco a poco, se convierte en trueno.
Con tales definiciones y, en sus propios usos y costumbres, la minificción, en su brevedad literaria nunca más de 25 líneas , carece por completo de un estilo, de una receta, de una huella de identidad de tal o cual autor, pues la minificción en el momento que nace, es, adquiere universalidad y está imposibilitada a repetirse so desgracia de volverse predecible, un lugar común, una frase hecha.
Cien son las Minificciones. Antología personal, de Ana María Shua, cien los milagros reunidos porque Francisca Noguerol, Raúl Brasca y Laura Zavala le otorgaron el primer Premio Iberoamericano de Minificción Juan José Arreola , coeditado por la Secretaría de Cultura de la CDMX, el Seminario de Cultura Mexicana y Ficticia Editorial.