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¡Justicia para Lesvy!

En un país ideal imaginario, donde la Constitución no está pintada en la pared, las leyes se acatan y el sistema judicial cumple con su obligación de investigar, no hay necesidad de exigir justicia. Se da por hecho que las instituciones encargadas de hacerla realidad cumplirán con su obligación.

En un país ideal imaginario, donde la Constitución no está pintada en la pared, las leyes se acatan y el sistema judicial cumple con su obligación de investigar, no hay necesidad de exigir justicia. Se da por hecho que las instituciones encargadas de hacerla realidad cumplirán con su obligación. México no es ese país: aquí los crímenes, cuando se denuncian, no siempre se investigan. Si se investigan, muchas veces no se siguen los protocolos, a veces ni siquiera?se protege el área del crimen, con frecuencia no se integran bien los expedientes. Esto, entre otros detalles nada intrascendentes, explica que vivamos en el país de la impunidad, con una tasa de 95 a 98%, según la fuente consultada.

Esta falla sistémica es evidente en todo tipo de crímenes, desde desapariciones y secuestros hasta violaciones, homicidios y feminicidios. En medio de la violencia que se vive en el país, quienes habitamos la?Ciudad de México nos sentimos en una isla y muchos creen, o quieren creer, que nuestro sistema de justicia es mejor que el del Estado de México o el de Veracruz.

Diversos casos podrían ya habernos desilusionado pero nuestra esperanza o necesidad de confianza es más terca que la realidad. A poco más de un mes de la muerte violenta de Lesvy Berlín Rivera Osorio, encontrada en Ciudad Universitaria el 3 de mayo, no queda sino abrir los ojos y exigir la justicia?pronta y expedita que se supone nos garantizan las leyes y que la Procuraduría de justicia de nuestra ciudad tiene la obligación de darnos en todos los casos.

Éste no es el primer feminicidio en que medios y autoridades muestran poco respeto por los derechos de las víctimas y por las leyes que nos rigen. Es, sin embargo, un caso emblemático porque, pese a la particular visibilidad que implicó la exposición del cuerpo de Lesvy en Ciudad Universitaria, no se cuidaron ni las formas ni se ha seguido con claridad y transparencia el proceso de investigación. Recordemos las filtraciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), reproducidas por medios irresponsables, que intentaron criminalizarla a ella, como si al estigmatizar su asesinato perdiera importancia. Ante la indignación general en redes sociales, la PGJ borró sus tuits y la directora de comunicación perdió su puesto. Pero la indignación no se borra; menos aun cuando se siguen acumulando faltas.

En efecto, según un comunicado publicado el 29 de mayo, la familia de Lesvy Berlín aún no había recibido copia del expediente completo, a la que tiene derecho. Sólo les habían entregado unas 50 hojas. Según CIMAC Noticias, hubo después una segunda entrega, también parcial. ¿Cómo va a hacer su trabajo la abogada del Centro de Derechos Humanos Francisco de Vitoria que asesora a la Sra. Araceli Osorio? ¿Cómo podrá trabajar el Observatorio Nacional Ciudadano del Feminicidio, cuya coadyuvancia ha solicitado la familia? ¿Cómo podrá saber la Comisión de Expertas nombrada por la UNAM si se va a seguir o no el protocolo para investigar el feminicidio que debe aplicarse ante toda muerte violenta de mujer? Por el momento, según la abogada Sayuri Herrera, nada garantiza que así se esté procediendo.

Ante una situación tan lamentable, no nos queda sino preguntarnos: ¿Por qué la entrega a cuentagotas? ¿Para corregir errores iniciales? ¿Para cansar a la familia como intentaron hacerlo las autoridades del Estado de México con Irinea Buendía, la madre de Mariana Lima, que tuvo que luchar más de seis años para obtener justicia? ¿Para que la opinión pública se olvide del caso? Esto no va a suceder; este caso no puede quedar impune. Para muchas ciudadanas, es la gota que derramó el vaso; para muchas estudiantes de la UNAM es un mensaje al que la institución también debe responder, para quienes defienden los derechos humanos en la Ciudad es un ejemplo de lo que no debemos tolerar si no queremos convertirnos en un macro Ecatepec.

Lesvy y su familia merecen que se haga justicia conforme a derecho. Hacer nuestra su causa y exigir que las autoridades se apeguen a la ley, es honrar la memoria de Lesvy y defender la vida y seguridad de las niñas y jóvenes de nuestra ciudad.

lucia.melgar@gmail.com

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