Lectura 3:00 min
Calibán y la tempestad americana
Cooperativa Editorial Viandante publicó el clásico La Tempestad en una versión editada e ilustrada por Silvina Pachelo y prologada por Atilio Borón.
Una tempestad es una lluvia inclemente, furiosa, que suscita una agitación de los ánimos. Una tempestad fue la que desvió a Ulises cuando regresaba a casa. Una tempestad resultó ser también el encuentro entre españoles, portugueses, ingleses y franceses con los habitantes del nuevo mundo, de lo que Martí llamó Nuestra América. Una tempestad que cayó sobre los pueblos americanos.
Para entender la relevancia de lo que esta tempestad causó en los pueblos originarios de América y las consecuencias hasta la actualidad, no hay nada mejor que recurrir a un clásico de la literatura universal como La tempestad de William Shakespeare, que la Cooperativa Editorial Viandante acaba de publicar en una versión editada e ilustrada por Silvina Pachelo y prologada por Atilio Borón.
Entre los primeros pueblos descritos por Cristóbal Colón en sus diarios se encuentran los karives (sic), de donde toma su nombre el cálido y luminoso mar. Alrededor de esta tribu se tejió toda una serie de mitos: su deformidad, su fiereza y su inclinación por la antropofagia, por lo que otra de las voces que deriva de este nombre es caníbal, palabra que Shakespeare descubrió al leer el ensayo De los caníbales de Montaigne y que seguramente es el origen del nombre Calibán, personaje de ésta su última obra teatral.
Calibán ha sido visto por muchos críticos y teóricos como la representación de los indígenas que fueron asesinados o sometidos durante la conquista europea. Calibán es la humillación y los crímenes cometidos en contra de los pueblos que habitaban este continente.
En la obra del Bardo, Calibán es un monstruo, mitad humano, mitad pez, que ha sido instruido por Próspero para hablar su lengua y servirle, lo que Calibán hace de mala manera al tiempo que maldice a su amo. Próspero es un rey desterrado que va a parar a la isla de Sycorax, la madre Tierra, bruja y madre de Calibán. El rey en el exilio se aprovecha de los conocimientos de Calibán sobre la isla para derrotar a su madre y gobernar la isla.
Los dibujos de Silvina Pachelo sintetizan los símbolos construidos por el dramaturgo inglés, hacen también evidente el doble papel de Próspero como autor de la obra y personaje de la misma. Metateatro y metahistoria. Próspero es quien hace que los acontecimientos ocurran siempre a su favor. Igual la colonización americana permanece en nuestras mentes como un proceso civilizatorio y evangelizador.
Leemos y releemos la obra de Shakespeare desde Latinoamérica y, más precisamente, desde el momento actual de ese continente. Aunque quisiéramos, no podríamos hacerlo desde otro lugar ni desde otra época , dice el doctor Atilio Borón en el prólogo de esta edición.
Esta dinámica colonizadora no fue un fenómeno exclusivo del continente americano. África, Asia y Oceanía siguen enfrentando las secuelas de largos procesos de violenta dominación y represión.
La tempestad de la colonización alcanzó todo el planeta. Por eso es relevante esta nueva versión ilustrada de La Tempestad de Shakespeare de la Cooperativa Editorial Viandante, que en palabras de Silvina Pachelo, fue pensada desde una perspectiva humana que nos ayude a comprender el dolor de la barbarie que vivió y sigue viviendo la humanidad, que fue y sigue siendo colonizada .