Los mexicanos usamos menos computadoras que en el 2016. De acuerdo con la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares 2017 (ENDUTIH), en un año, el porcentaje de hogares con computadora en México pasó de 45.6 a 45.4%, una reducción marginal de 0.2 puntos porcentuales, lo que parece no ser mucho si se compara con el incremento en el uso de smartphones o con la adopción de la televisión digital, pero si se considera el número de personas que dejaron de hacer uso de este dispositivo y las razones por las que lo hicieron, el panorama se torna un tanto distinto.

Según el Inegi, durante el 2017, 50.6 millones de personas  usaron una computadora en México, es decir 45.3% de la población mayor a seis años de edad, lo que supone una reducción de 1.7% con respecto al 2016, cuando el número de usuarios de computadora alcanzó a 51.7 millones, o 47% de la población en este rango de edad. La razón principal por la que un hogar no cuenta con una computadora es la falta de recursos, con 58.2%; le sigue el que las personas que viven en esos hogares no la necesitan (18.3%) y en tercer lugar se ubican aquellas personas que dijeron no contar con uno de estos dispositivos porque no saben usarlos (14.4 por ciento).  

Es indiscutible que el acceso de los mexicanos a las tecnologías de la información y la comunicación se ha transformado de forma radical en los últimos años. Entre el 2015 y el 2017, el número de usuarios de Internet aumentó casi 9 millones de personas, al pasar de 62.4 a 71.3 millones, y la mayoría de estos (89.7%) se conecta a esta red mediante un teléfono inteligente o smartphone. Esta transformación también se observa en la forma en la que hacen uso los mexicanos tanto de los dispositivos, como de su conexión a internet.

“Llama la atención que la mayoría de las personas se conectan a internet a través de un dispositivo móvil. Habría que preguntarse , ¿a qué tipo de contenidos acceden estas personas?”, dijo la doctora Clara Luz Álvarez, investigadora de la Universidad Panamericana.

En comparación con el acceso a internet (50.9%), la televisión (93.2%), la telefonía móvil o fija (91.9%) y la radio (58.6%), la computadora es el dispositivo con el que menos hogares cuentan en México, con 45.4% o 15.5 millones de hogares. Esta cifra muestra disparidades dependiendo de la ciudad del país del que se hable, mientras que en ciudades como Querétaro, Zacatecas, La Paz, Culiacán y la Zona Metropolitana del Valle de México más de 6 de cada 10  hogares cuentan con una computadora, en el caso de Acapulco, Tlaxcala, Tapachula y Matamoros, sólo 4 de cada 10 hogares tienen uno de estos dispositivos.

Para la doctora, el uso que hacemos de internet no es un uso emancipador para la población mexicana porque no es posible utilizar un smartphone para lo mismo que se usa una computadora. “La reducción del uso de computadoras en los hogares también te dice mucho, porque no existe un sustituto equivalente funcional que permita realizar investigaciones complejas sobre temas como políticas públicas, beneficios educativos o contacto con el gobierno”, dijo.

El Inegi también ofrece una perspectiva sobre el perfil de los usuarios de computadora, algo que, por ejemplo, no ocurre con quienes utilizan un smartphone. De acuerdo con la ENDUTIH 2017, las personas económicamente activas en el 2017 fueron las que más hicieron uso de la computadora (60.9%), lo que refleja una reducción de casi 6 puntos porcentuales con respecto al 2016, mientras que el número de personas económicamente inactivas que usan uno de estos dispositivos pasó de 33.7% en el 2016 a 39.1% en el 2017.

La población que hace un mayor uso de la computadora son aquellos que corresponden a los grupos de edad que van de los 12 a los 34 años y la mayor parte de estos cuentan con estudios de preparatoria, licenciatura o superiores. Asimismo, la mayoría de quienes usan este dispositivo lo hacen desde su hogar (68%), el trabajo (33%), desde sitios públicos (31.3%), la escuela (27%) o desde la casa de otra persona (24 por ciento).       

Hay que destacar que mientras que la principal razón por la que los usuarios usan su conexión a Internet es para obtener información y luego, para acceder a entretenimiento, en el caso del uso de computadoras, el principal uso que le dan las personas a este dispositivo es el entretenimiento y el acceso a internet en general, mientras que menos de la mitad de los usuarios ocupan este dispositivo para actividades escolares, laborales y de capacitación. 

De acuerdo con el doctor Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit (The CIU),  los ciudadanos digitales hemos aprendido a tener una clase de especialización, es decir que si lo que hacemos es un procesamiento complejo, no utilizamos el smartphone y ni siquiera la tableta. Pero si lo que queremos es funcionalidad con movilidad, acudimos a la tableta. Si hablamos de movilidad, la opción es el smartphone. “Esto quiere decir que los dispositivos se complementan y no se sustituyen”, dijo Ernesto Piedras. 

El doctor Piedras también atribuyó las diferencias de uso y de acceso a condiciones económicas y de desarrollo más amplias que el uso de uno u otro dispositivo o la forma de conectarse a internet. “La brecha digital no es una brecha aislada de las demás. Los estados con mayor poder adquisitivo, con mayor número de bibliotecas, de hospitales y de escuelas, son también aquellos con una mayor penetración en cuanto a conexión a internet. La brecha digital es parte de la brecha de desarrollo, dijo.  

En este sentido, no hay una respuesta única a la pregunta sobre por qué los mexicanos usamos menos computadoras que hace un año, lo que es importante destacar es que la medición detallada que hace el Inegi sobre el uso de la computadora en México, debería replicarse para el caso de otros dispositivos, como los smartphones y las tablets, esto para observar a qué tipo de contenidos y con qué perfil cuentan quienes hacen uso de estos. 

De acuerdo con la doctora Clara Luz Álvarez, esto es necesario debido a que ayudaría a las autoridades a tomar mejores decisiones basadas en el tipo de información y contenidos a los que acceden los mexicanos tanto a través de un dispositivo móvil como mediante una computadora, lo que permitiría la implementación de políticas públicas que ayuden a empoderar de una manera más eficaz a la población mexicana.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx