“Viviremos con una enfermedad crónica al menos por los próximos 10 años”, de acuerdo con Glenn Gerstel, consejero general de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) y del Servicio de Seguridad Central en Estados Unidos quien se presentó en uno de los páneles sobre ciberseguridad en el Consumer Electronic Show (CES 2019) en Las Vegas, Nevada.

Gerstel se refirió a los ataques cibernéticos. Para el funcionario, estamos entrando en una ciberpandemia global que involucra a empresas, criminales y estados nación y que en los próximos cinco años causará afectaciones económicas de alrededor de 8 billones de dólares.    

Esto se refleja en algunas cifras dadas por Lex Baugh, director ejecutivo de la compañía aseguradora AIG en Norteamérica, como el que 75% de todos los dispositivos IoT es propenso a ser hackeado o que en 2017, 61% de los negocios medianos y pequeños sufrieron un ciberataque.

“No creo que haya dudas de que si no estamos en el punto más alto, nos encontramos en camino de una ciberpandemia global de actividades maliciosas”, dijo Gerstel, quien además enfatizó el impacto que tienen los estados nación en la vida diaria de las personas, pues cuentan con la habilidad y los recursos para afectar las infraestructuras críticas y causar enormes daños económicos.

“Los estados nación tienen miles de millones de dólares en recursos para desarrollar herramientas cibernéticas y a miles de personas que están dedicadas a entrometerse a los sistemas de cómputo de los estadounidenses”, dijo.

La NSA es la agencia encargada de mantener el programa de vigilancia de las comunicaciones del gobierno estadounidense y de proteger los sistemas de seguridad de la administración. En 2013, el excontratista del gobierno de Estados Unidos, Edward Snowden, divulgó información sobre los programas de espionaje y vigilancia que conducía el gobierno de aquel país tanto en el interior de su territorio como en el extranjero, lo que le valió convertirse en perseguido político.  

Gerstel apuntó a China, Corea del Norte, Irán y Rusia como los países a los que Estados Unidos ve como una amenaza cibernética y que además cuentan con otra habilidad estratégica que es fundamental para afectar los sistemas de cómputo en todo el mundo: la persistencia. “Hay que pensar en el impacto que tienen países relativamente pequeños como Corea del Norte, Irán y Rusia en esta materia cuando son persistentes”, dijo.

De acuerdo con el funcionario estadounidense, el impacto económico de 8 billones de dólares que tendrán los ciberataques en los próximos cinco años es similar al Producto Interno Bruto de Corea del Sur durante los mismos cinco años. Esto además se ve potenciado por la ampliación de la superficie de ataque que suponen tecnologías emergentes como el 5G, el cómputo en la nube y el Internet de las Cosas (IoT), y por la inmensa cantidad de datos que las personas y las organizaciones están generando todo el tiempo.

Durante su presentación en el CES 2019, la feria de tecnología de consumo más grande del mundo, el consejero de la NSA para la administración de Donald Trump dijo que no es posible encontrar una cura milagrosa o una ciberbala de plata para contrarrestar este tipo de ataques sino que es necesario adoptar un enfoque multifacético que involucre a las personas, las organizaciones y las regulaciones.

“Requerimos un enfoque integrado y complejo entre el gobierno y la iniciativa privada para afrontar el reto que se nos presentará en los próximos 10 años”, remató.       

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