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Sector Financiero

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El Mundial dejó una prueba de estrés para los pagos digitales; deben ser más resilientes

Los sistemas de bancos, fintech, adquirentes, procesadoras y operadores de telecomunicaciones, tuvieron que responder a miles de operaciones simultáneas en segundos.

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Los minutos previos al inicio del partido, el medio tiempo y el término del encuentro generan los llamados “picos transaccionales”, cuando miles de aficionados compran prácticamente al mismo tiempo alimentos, bebidas, mercancía oficial o transporte.FOTO: ESPECIAL

Sebastian Estrada

La Copa Mundial de Futbol 2026 dejó una advertencia para el ecosistema de pagos en México: en un evento de alta concentración de personas, el éxito de una transacción depende mucho menos de la terminal instalada en un comercio que de la solidez de toda la infraestructura tecnológica que opera detrás de ella.

Para Albeiro Cortés, director general de la tecnológica de pagos CLAI Payments, el torneo representó una prueba de estrés sin precedentes para bancos, fintech, adquirentes, procesadoras y operadores de telecomunicaciones, cuyos sistemas tuvieron que responder a miles de operaciones simultáneas en cuestión de segundos.

“Estos megaeventos obligan a preparar no solo la infraestructura, sino a todo el ecosistema de pagos. No basta con que funcione el punto de venta; detrás intervienen las redes de comunicaciones, los proveedores de dispositivos, las marcas internacionales, los bancos, las procesadoras y los sistemas que orquestan toda la transacción. Si uno solo de esos componentes falla, la experiencia del usuario se rompe”, explicó el directivo.

A diferencia de un día normal de operación, durante un Mundial el comportamiento del consumo se concentra en momentos y lugares muy específicos, como los estadios.

Los minutos previos al inicio del partido, el medio tiempo y el término del encuentro generan los llamados “picos transaccionales”, cuando miles de aficionados compran prácticamente al mismo tiempo alimentos, bebidas, mercancía oficial o transporte. Para la infraestructura de pagos, estos momentos representan el mayor desafío técnico.

“La infraestructura tiene que ser resiliente, escalable y estar preparada para crecer de manera inmediata cuando llegan esos picos transaccionales. Si no existe esa capacidad, empiezan a saturarse las comunicaciones o el procesamiento, aparecen las demoras y al final quien resiente el problema es el usuario”, señaló Cortés.

El ejecutivo advirtió que la expectativa de los consumidores también ha cambiado. Hace algunos años una autorización podía tardar cerca de un minuto sin generar inconformidad; hoy, un retraso de apenas unos segundos basta para deteriorar la experiencia de compra.

“Los pagos tienen que ser prácticamente inmediatos. Si una terminal tarda 20 segundos en responder, el usuario ya percibe que algo está mal. No le interesa si el problema fue de la red, del adquirente, del banco o de la procesadora; simplemente siente que el sistema falló y eso termina afectando la confianza en los medios de pago digitales”, afirmó Cortés.

Experiencia del usuario

Además del procesamiento de las operaciones, la experiencia de pago se ha convertido en uno de los indicadores más claros del grado de madurez de un sistema financiero.

“Al turista no le importa cómo está construida la infraestructura ni quién participa en el procesamiento. Lo único que espera es acercar su tarjeta o su teléfono y que el pago se complete de inmediato. Esa experiencia es la que termina calificando la calidad del ecosistema de pagos de un país”, comentó.

En opinión del directivo las lecciones que dejó el Mundial no deberían quedarse únicamente como un balance operativo.

Consideró que representan una oportunidad para acelerar inversiones en infraestructura crítica, interoperabilidad, capacidad de procesamiento, resiliencia operativa y ciberseguridad, con el objetivo de que el sistema pueda absorber futuros incrementos en la demanda sin comprometer la experiencia del usuario.

“Estos eventos dejan aprendizajes sobre dónde hubo saturaciones, dónde existen cuellos de botella y qué procesos deben fortalecerse. Son insumos para tomar decisiones estratégicas que permitan construir plataformas más flexibles, seguras e interoperables para los próximos años”, concluyó Cortés.

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