Según la autoridad, la solución para erradicar los esquemas piramidales fraudulentos es fácil: ahorrar o invertir en mecanismos formales y así evitar esquemas inseguros como tandas, guardar dinero debajo del colchón o ser parte de esquemas que ponen en riesgo los ahorros de una persona.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), si una persona invierte en pirámides de inversión, corre el peligro de perder su dinero.

Según el organismo presidido por Mario Di Costanzo, este actuar por lo general termina en un gran fraude en el que se prometen elevados rendimientos a los participantes y, al final, únicamente los promotores de arriba de la pirámide, es decir, los que inician el negocio, son quienes reciben los recursos de los involucrados.

Para el órgano regulador, el problema del ahorro o inversión informal no es menor, ya que, según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del 2012, cuatro de cada 10 mexicanos utilizan mecanismos de ahorro informales.

Ante este panorama, la Condusef recomienda ahorrar e invertir en mecanismos que ofrecen bancos, cajas de ahorro autorizadas, sociedades financieras populares o cualquier otro instrumento autorizado y supervisado por la autoridad competente.

Al ahorrar o invertir en estos instrumentos según la Condusef , la persona tiene accesibilidad a otros servicios financieros como créditos, además de que puede ganar intereses. Sobre todo, tu dinero está protegido por un seguro de depósito .

Seguros de depósito

El seguro de depósito que manejan las sociedades financieras populares y las cooperativas de ahorro y préstamo autorizadas por persona es de 25,000 Udis (133,000 pesos aproximados); el de los bancos es de 400,000 Udis (equivalente a 2 millones 112,000 pesos) y es administrado por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario.

Estos sseguros explica la Condusef no protegen las inversiones en fondos de inversión, aseguradoras, cajas de ahorro informales, casas de Bolsa o bancos de desarrollo, aunque sean productos que se ofrezcan en las sucursales bancarias.